Chubut es una de las provincias patagónicas con mayor cantidad de atractivos turísticos. Muchos conocen únicamente las bondades de Puerto Madryn, un vibrante centro urbano sureño en el que se pueden avistar ballenas francas australes en su hábitat natural, aunque en su territorio hay muchos otros destinos que aún permanecen como secretos.
Ese es el caso de Epuyén, un pequeño pueblito que pocos pueden ubicar en el mapa y que tiene un lago que parece sacado de un cuento.
El lago es el principal atractivo del pueblo y, además, una importante fuente de agua potable de la comunidad local, que incluso se hidrata directamente desde allí.
El agua es tan pura y limpia que se puede beber sin mayores tratamientos. Su rocoso fondo se puede divisar sin inconvenientes pese a estar a ocho metros de profundidad, y su entorno está mayormente dominado por cerros con miradores panorámicos, glaciares colgantes y extensos bosques de pinos.
LA TRANSPARENCIA DE SU AGUA
Ubicado al noroeste de Chubut, en la Comarca Andina del Paralelo 42, y completamente rodeado por frondosos bosques, el Lago Epuyén constituye uno de los paisajes naturales más espectaculares de la región. La pureza y transparencia de sus aguas, combinada con opciones recreativas para todas las edades, convierten al pueblo homónimo que se erige a sus orillas en un destino ideal para aquellos que quieran vacaciones en contacto con la naturaleza.
La principal característica del lago es la transparencia de sus aguas, que incluso le valió algunas distinciones internacionales como el espejo de agua más cristalino del mundo.

Su fondo se puede observar sin dificultad hasta ocho metros de profundidad, lo cual también permite ver peces autóctonos, troncos sumergidos y formaciones rocosas. Se trata de una experiencia visual que muy pocos lugares del país pueden ofrecer.
Su superficie es de 1740 hectáreas, equivalentes a más de 6 kilómetros cuadrados, y su profundidad alcanza los 120 metros. A diferencia de otros lagos patagónicos, el Epuyén es conocido por ser uno de los más cálidos, con temperaturas que llegan hasta los 15° en la temporada estival. Por ese motivo, es muy elegido para la práctica de natación y otros deportes acuáticos.
Más allá de la belleza de este espejo de agua, su entorno es un atractivo turístico en sí mismo. La vegetación autóctona del lugar encierra un incalculable valor ambiental. Los bosques linderos están poblados por cipreses, coihues y maitenes, árboles característicos de la Cordillera de los Andes y de la Patagonia norte. Los valles circundantes están recorridos por arroyos y arroyuelos que surcan la espesa vegetación.
Fuente: TN
