“¡Mami, me mata!”. El grito desgarrador de Cintia Cerrudo todavía retumba en la memoria de un pueblo: San Andrés de Giles nunca volvió a ser el mismo después del femicidio de las 33 puñaladas, que este lunes tendrá su capítulo cúlmine con el arranque del juicio oral contra el único único acusado.
La causa, que desde el primer momento generó indignación y movilizaciones, será analizada por el Tribunal Oral en lo Criminal N°4 de Mercedes en base a un “homicidio doblemente calificado por ser cometido contra la cónyuge y por ser realizado por un hombre contra una mujer mediando violencia de género”.
De ser encontrado culpable, la única condena posible para Luis Giunta Goyeneche, exesposo y padre de los hijos de Cintia, es la prisión perpetua.
“Las sensaciones son muchas en estos días. Me gana la tristeza, me invade la impotencia. Me acabo de levantar y ya quiero que se termine el día. El femicidio de mi hija me dejó muerta en vida”, dice Mary Leonelli, que soporta a diario el recuerdo de aquellos gritos y el peso de no haber podido evitar el horror.
En conversación con TN, la mamá de Cintia retrata sus movimientos en la previa al debate. “Me citó el área de Género para una reunión. Tuve que ir al juzgado para que me explicaran cómo va a ser el juicio. Son cosas que yo veía por televisión y que jamás imaginé vivir. Saber que tengo que verle la cara al asesino de mi hija y remover todo de nuevo es muy doloroso. Ya pasaron tres años y ocho meses y es una angustia que nunca acaba”, precisó.
