Desde hace algunas décadas, productores de la meseta y la precordillera chubutense, se ven afectados por la invasión de tucuras sapo; un insecto que amenaza miles de hectáreas por las consecuencias que deja su paso.
Ante la preocupación de los productores, comienzan a implementarse métodos nuevos para poder erradicar el insecto o al menos, prevenir o alivianar una problemática que, con el pasar de los años, se sigue acrecentando.
La tucura sapo es un insecto sin alas, de cuerpo brillante y patas violetas, que se desplaza en grandes grupos, consumiendo una amplia variedad de vegetación, desde pastos tiernos hasta ramas de arbustos.
La empresa Huella Cero, con base en Trevelin y Ricardo Green al mando, inició en los últimos días pruebas piloto con drones agrícolas en conjunto con técnicos del INTA. Las mismas, se llevan adelante en los sectores de Estancia Tecka y Estancia El Cronómetro.
En diálogo con La Voz de Chubut, Ricardo Green detalló que “hay mucha langosta” y que, por este motivo, no se sabe cuánto durarán estas intervenciones; “puede ser un trabajo de un mes o un trabajo de cuatro meses”.

Con la ayuda de estos drones, se realizan monitoreos tempranos para detectar los nacimientos de la plaga y así evitar su proliferación.
Los drones agrícolas permiten acceder a zonas complejas y operar sin contacto directo de los trabajadores con los productos químicos, lo que representa una diferencia central con los métodos tradicionales.
Hasta hace poco, el método de intervención era la mochila de espalda, lo que conllevaba mayor esfuerzo físico y riesgos de accidentes o intoxicación. Con estos drones, la dinámica es mayor, ya que se puede trabajar por aire y acceder a lugares que presentan dificultades por tierra.
El equipo de Huella Cero opera con dos drones y tres personas, en los sectores de Estancia Tecka y Estancia El Cronómetro.
El control se lleva adelante con productos recomendados por SENASA, como cipermetrina y deltametrina, que ya demostraron efectividad en otros contextos.
Según los especialistas, factores como las heladas o el viento inciden en la eficiencia de la aplicación, ya que pueden modificar la llegada del químico al suelo. Sin embargo, la posibilidad de mover la base y ajustar horarios de trabajo permite sostener la tarea en condiciones aceptables y asegurar impacto directo sobre las colonias de insectos.
“Podemos cubrir unas 150 hectáreas por día. De Huella Cero somos tres los que estamos trabajando y quizás para más adelante sumemos un trabajador más”.
Fuente: La Voz de Chubut
