Uruguay está a punto de dar un paso histórico: el Senado debate y se espera que apruebe la despenalización de la eutanasia.
La iniciativa, conocida como “ley de Muerte digna”, ya recibió el visto bueno de la Cámara de Diputados en agosto, tras una sesión maratónica y con respaldo de legisladores de distintos partidos. Ahora, el proyecto llega al Senado, donde el Frente Amplio —mayoría en la cámara alta y principal impulsor de la ley— anticipó su apoyo.
UN DEBATE QUE ATRAVIESA PARTIDOS Y EMOCIONES
La votación no solo divide a la sociedad, sino también a los bloques políticos. Tanto en el Partido Nacional como en el Partido Colorado hay posturas encontradas. Por ejemplo, la senadora blanca Graciela Bianchi y el colorado Andrés Ojeda ya adelantaron que votarán a favor.
En una jugada clave, el colorado Robert Silva pidió licencia para que asuma su suplente, Ope Pasquet, quien fue uno de los principales promotores del proyecto en la legislatura pasada. “Después de tanto luchar será parte”, expresó Silva, reflejando la carga emocional que atraviesa el debate.
EL TESTIMONIO QUE CONMOVIÓ AL PARLAMENTO
Entre los presentes en las gradas del Palacio Legislativo se encuentra Beatriz Gelós, una docente de 71 años que padece esclerosis lateral amiotrófica (ELA) desde hace 19 años. Su historia, marcada por la imposibilidad de realizar tareas cotidianas y el sufrimiento físico, fue uno de los argumentos más potentes durante la discusión en Diputados.
“Me daría una paz impresionante que se apruebe. Es una ley de compasión, muy humana, muy bien redactada”, dijo Gelós a la agencia de noticias AFP.
Si su deseo se cumple, Uruguay se unirá a un reducido grupo de países que permiten el procedimiento y en el que figuran Canadá, Colombia, Países Bajos, Nueva Zelanda y España.
Colombia se convirtió en 1997 en el primer país de América en despenalizar la eutanasia por decisión de la Corte Constitucional, aunque la primera eutanasia legal se realizó en 2015. Desde 2021, el acceso está permitido incluso a personas con enfermedades graves e incurables no terminales. En 2023 se practicaron unas 270 eutanasias, casi un 50% más que en 2022, según el Laboratorio DescLAB.
