Una historia que no ocurre ni en los mejores sueños. Una anécdota que quedará guardada para toda la vida y que involucra a un joven madrynense.
Tomás Martínez, de 17 años, viajó a Brasil junto a su padre Esteban Martínez y su hermano, Mateo Martínez de 15 años. El motivo: Vacacionar en el gigante de América del Sur y aprovechar que la máxima categoría del automovilismo del mundo, la Fórmula 1, aterrizaba en el mítico circuito de Interlagos, en San Pablo.
La cercanía de Brasil con Argentina, provocó que miles de fanáticos de nuestro país viajen en forman multitudinaria para poder presenciar la Fórmula 1, en donde después de décadas, un argentino forma parte de la línea de largada.
El furor por Franco Colapinto, piloto de la escudería Alpine, es de tal magnitud que la Fórmula 1 está desde hace un año en la agenda de todos los medios nacionales y de los fanáticos.
La marea argentina en Interlagos fue exponencial, a tal punto, que Colapinto tuvo que salir a la “zona de fanáticos” para saludar a toda la parcialidad celeste y blanca.
Colapinto de disfrazó como personal del staff de la escudería Alpine: Se puso una peluca y un bigote y pasó desapercibido en la marea de fanáticos argentinos.
Posteriormente, se quitó la peluca y el bigote, tomó el micrófono ante miles de argentinos y lo primero que dijo fue: “Muchas gracias por venir, esperemos tener un buen día y que no llueva”.
Acto seguido, pronunció una frase que desató un aluvión de aplausos: “Hay más banderas argentinas que en ningún otro lado y es un orgullo ver esto así, verlos cantar, verlos celebrar es lo mejor que tenemos y nos emociona”.
Bajo una lluvia de cánticos, la gente empezó a entonar: “Franco, Franco, Franco”. Frente a eso, el piloto argentino de Alpine se acercó a saludar a sus seguidores y a partir de ahí, nació el momento mágico entre Colapinto y Tomás Martínez, el joven madrynense que se volvió a su ciudad con el casco firmado por la estrella argentina de la Fórmula 1.
Tomás estaba “a caballito” de su padre, con el casco alzado para ver si Colapinto se lo firmaba. Cuando la multitud vio que Tomi se intentaba acercar a la primera línea del vallado, los fanáticos lo dejaron pasar y el piloto argentino estampó su firma en el casco.

Tras la firma, el ambiente explotó. Aplausos, cantos y una locura desatada por los fanáticos, mientras que el joven madrynense volvía a su lugar original con el casco firmado y con un sueño cumplido.
Colapinto terminó en la posición 15 en el Gran Premio de Interlagos, pero eso fue anecdótico. La historia para los chubutenses y, en especial, para los madrynenses, contará que Tomás Martínez, un joven de 17 años de Puerto Madryn, logró que el piloto argentino le firme el casco ante una lluvia de aplausos.
