El encuentro, calificado como “muy productivo” por las partes intervinientes, forma parte de una serie de reuniones periódicas diseñadas para evaluar el funcionamiento del sistema en tiempo real y corregir posibles desajustes en la atención de las víctimas.
LOS PARTICIPANTES
La mesa de trabajo estuvo encabezada por la fiscal a cargo del equipo de género, Rafaella Riccono, el director del HZE Carlos Winter y la directora asociada, Adriana Torres.
También participaron actores clave en la cadena de custodia y atención médica: la asesora legal del hospital, el equipo de médicas especializadas que intervienen en casos de abusos sexuales agudos, personal del Cuerpo Interdisciplinario Forense (CIF) y del laboratorio del hospital.
MUESTRAS BIOLÓGICAS Y CONSUMO DE ALCOHOL
Uno de los puntos más relevantes de la jornada fue la discusión sobre el abordaje de situaciones donde existen víctimas y/o imputados que hayan consumido alcohol.
Los especialistas se centraron en un aspecto crucial para el avance de las investigaciones: la toma de muestras en las primeras horas. Se definieron criterios técnicos sobre cómo y cuándo deben recolectarse estos fluidos para asegurar su validez probatoria, garantizando que no se pierda evidencia fundamental debido al paso del tiempo o a procedimientos inadecuados.
COORDINACIÓN PARA UNA RESPUESTA ÁGIL
Más allá de lo estrictamente médico, el objetivo de fondo fue la coordinación y agilización entre los diferentes organismos que intervienen.
La premisa compartida es clara: frente a un abuso sexual agudo, el sistema debe funcionar como un reloj. La articulación entre la Fiscalía, el CIF y el Hospital busca evitar demoras salvables que puedan revictimizar a la persona afectada o entorpecer la recolección de pruebas necesarias para un futuro juicio.
