El Gobierno se prepara para la primera emisión de un bono en dólares tras 7 años y en el mercado crece la expectativa tanto por el volumen de la colocación como de la tasa que pagarán a quienes inviertan en el instrumento. Según los cálculos de analistas, el Gobierno podría captar entre u$s 1.200 y u$s 1.500 millones con la licitación.
Los analistas también perfilan sobre las implicancias de la nueva estrategia financiera del equipo que lidera Luis Caputo: qué impacto tendrá sobre el riesgo país, que aparece estancando arriba de 600 puntos y, en caso de que se produzca una baja significativa de ese indicador, si el bono en dólares que se licitará este miércoles 10 se convertirá en la prueba para posibles futuras emisiones.
Caputo dijo el viernes, cuando se anunció “la vuelta al mercado de deuda”, que el nuevo bono buscará cubrir de manera parcial el vencimiento de enero con los bonistas -de los títulos lanzados en la reestructuración que Martín Guzmán hizo en 2020-.
En un mes, el 9 de enero, el Gobierno debe pagar unos u$s 4.300 millones en concepto de capital e intereses por los bonos AL29 y AL30. Por capital, son cerca de u$s 2.700 millones, el resto son intereses.
Por eso, los analistas consideran que el objetivo principal del Gobierno es hacerse de hasta u$s 1.500 millones, para cancelar el capital y “acercar” más divisas para cubrir el resto del vencimiento con otras alternativas.
Entre las otras fuentes para afrontar parte del pago de enero figuran un préstamo de bancos internacionales (un repo, que Caputo dijo le ofrecieron hasta u$s 7.000 millones); los dólares que ingresarán antes de Navidad por la privatización de las cuatro represas del Comahue (u$s 700 millones) y también los swap con EE.UU y con China, como admitió semanas atrás el funcionario.
