La soltería de Wanda Nara nunca pasa inadvertida y, fiel a su estilo, la conductora no tardó en exponer el movimiento de su lista de contactos tras confirmar que su relación con Martín Migueles llegó a su fin. En esta oportunidad, el centro de atención fue el humorista e influencer Grego Rossello, quien quedó en evidencia luego de que la empresaria decidiera compartir la intimidad de sus mensajes directos ante sus millones de seguidores.
A través de sus historias de Instagram, la presentadora de MasterChef Celebrity publicó una captura de pantalla que no dejó lugar a las dudas. En la imagen se podía leer claramente el saludo que Rossello le envió en un momento por demás oportuno: “Hola perdida, ¿cómo estás Wan?”.
La frase, que en el código de las redes sociales suele interpretarse como un intento de acercamiento romántico o un “tanteo” tras una ruptura, fue acompañada por Wanda con un irónico comentario: “Te separás…”. De esta manera, la mediática dejó en claro que el influencer fue uno de los más rápidos en hacerse presente apenas se supo que ella estaba nuevamente soltera.

La desmentida de Grego y un ida y vuelta picante
Como era de esperarse, la reacción de Rossello no tardó en llegar. Al verse expuesto públicamente, el conductor de streaming intentó utilizar el humor para salir del paso y justificar su accionar. Reposteó la historia original de la modelo y, con un emoji de vergüenza, lanzó una aclaración que pocos terminaron de creer: “Les juro que le escribí por trabajo”. Sin embargo, la explicación profesional quedó rápidamente en segundo plano cuando salieron a la luz nuevos detalles de la conversación.

La complicidad entre ambos fue escalando a medida que compartían más fragmentos de su charla privada. Lejos de mostrarse distante, Grego redobló la apuesta y le hizo una propuesta directa a la empresaria. “Ahora vayamos a tomar algo”, disparó el humorista, a lo que Wanda respondió consultándole sobre su ubicación actual: “¿Estás en Mardel?”. Al notar que la conductora se encontraba en la ciudad balnearia, Rossello no dudó en mostrar su predisposición para acortar la distancia: “No, no. ¿Vos sí? Me subo al auto y voy ahora”.

