Los incendios que vuelven a golpear a la Patagonia dejan imágenes devastadoras, pero también historias de angustia, solidaridad y abandono.
Desde un mirador de Cholila, una vecina del pueblo resumió el dolor que atraviesa a la comunidad. “Antes veníamos a admirar este lugar. Hoy es para venir a llorar”, lamentó María en diálogo con TN.
La mujer contó que llegó a vivir allí hace tres años en busca de “la paz, la tranquilidad y el verde” que caracterizan la zona. Hoy, en cambio, describe un escenario en donde predomina el fuego y la incertidumbre. “Es terriblemente angustiante”, aseguró.
Sobre el origen de los focos, evitó señalar responsables puntuales, aunque reconoció que algunos incendios son naturales y otros intencionales. “No es momento de andar peleando ni de echar culpas políticas. Hay que solucionar ahora”, remarcó.
En ese sentido, dijo que tuvo que presionar por su cuenta para conseguir insumos básicos: “Recién conseguimos 80 litros de nafta para los brigadistas. Levanté el teléfono, mandé un WhatsApp y respondieron enseguida”.
Además de estar vinculada al turismo, María es cocinera y decidió sumarse de manera voluntaria al operativo de asistencia. Todas las tardes cocina para los brigadistas que combaten el fuego en la zona de El Blanco. “Somos así los cocineros, no podemos esperar. Les damos desayuno, almuerzo y cena a unas 40 o 50 personas, entre brigadistas, policías y vecinos”, contó.
La espera por la lluvia es otra de las grandes preocupaciones, aunque advirtió que no siempre es suficiente. “Aunque llueva fuerte, muchas veces el agua no llega a la tierra, se evapora. El fuego queda en las raíces, en todos lados”, explicó.
La situación se agrava en zonas donde se están formando nuevos asentamientos dentro de Cholila. Allí, según denunció, hay familias con chicos que están prácticamente aisladas. “Están pidiendo cacerolas para poder cocinar. Están abandonados. Queremos ayudar y no nos dejan pasar cuando se pone Gendarmería”, lamentó.
