Una vez superado el verano político que se concentra en enero, el mes que viene está signado como el que “arranca el año”. En este año en particular habrá sesiones extraordinarias en el Congreso, con lo que será un febrero intenso en materia política. En ese escenario, el kirchnerismo busca ganar la agenda con una consigna que no es nueva: “Cristina Libre”.
La intención de las filas K es que no se pierda el reclamo que vienen haciendo desde que la expresidenta quedara en prisión domiciliaria por la causa Vialidad. Sostienen que se trata de una condena “injusta para lograr la proscripción”. Y un mensaje subliminal (y no tanto): la actual presidenta del partido es la candidata natural del peronismo.
El objetivo detrás de instalar una hipotética candidatura de Cristina Kirchner es independiente de la posibilidad real de encabezar una lista: responde a la necesidad de remarcar que hoy no hay una mejor opción en el amplio espectro del peronismo. En esa premisa hay un innegable destinatario y es el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, quien está lanzado a disputar la presidencia en 2027.
El enfrentamiento del kirchnerismo -y la propia Cristina- con el mandatario provincial viene de larga data y no hay indicios de que vaya a resolverse en el corto plazo. “Con Axel está todo roto y no cambió nada”, remarcó a TN un dirigente kirchnerista de la primera hora. El malestar con Kicillof es muy grande y están dispuestos a “armar internas en todos lados”.
La expresidenta está imposibilitada de disputar cualquier cargo público, ya que la Corte Suprema dejó firme la condena a 6 años de prisión e inhabilitación perpetua por administración fraudulenta. No obstante, en el kirchnerismo duro la sostienen como la “líder indiscutida” del peronismo.
“Hay que avanzar con la consigna ‘Cristina Libre’, de manera permanente. No se puede naturalizar lo que entendemos es una injusticia total”, afirmó un referente K a este medio. “Hay que vencer la cultura de la resignación”, indicó.
Además, en el kirchnerismo reconocen que “tenemos un problema con la sociedad”, pero no lo asocian a la gestión de Cristina Kirchner. “Es el saldo de la gestión de Alberto”, sostienen casi como un mantra. En este punto, hacen hincapié en que ningún dirigente del peronismo puede quitarse ese estigma. “Ni Kicillof ni Massa”, apuntan.
Fuente: TN
