La diputada provincial Norma Arbilla, del bloque Arriba Chubut, se refirió a la crítica situación que atraviesa la cordillera chubutense a raíz de los incendios forestales y subrayó la importancia de las leyes de emergencia sancionadas el año pasado para dar una respuesta rápida del Estado ante este tipo de catástrofes.
En ese sentido, explicó que “el año pasado dejamos sancionadas dos leyes de emergencia, la ígnea y la de servicios públicos, que permiten al Estado provincial disponer de fondos sin los procesos administrativos habituales”, lo que resulta clave en escenarios donde el tiempo es determinante. “Con la emergencia se puede comprar lo necesario para afrontar este tipo de situaciones críticas”, agregó.
Arbilla también puso el acento en el rol central que está cumpliendo la comunidad, particularmente en Cholila, donde la organización vecinal sostiene gran parte del operativo diario. “Hay una gran organización comunitaria que está sosteniendo gran parte de la logística”, afirmó, y destacó el acompañamiento constante a los brigadistas que combaten el fuego.
“Vecinos y vecinas pasaron de hacer algunas viandas a preparar 60, 120 y cada vez más, porque los brigadistas no paraban en todo el día”, señaló, como ejemplo del esfuerzo solidario que se multiplicó con el avance del incendio. A ese apoyo se sumó también la colaboración regional, con la llegada de brigadas y voluntarios desde Epuyén, El Hoyo, Lago Puelo y otras localidades de la provincia.
En materia sanitaria, la legisladora valoró la rápida respuesta del sistema de salud local: “Se armó un puesto sanitario con personal que estaba de licencia y se sumó voluntariamente para ayudar”, indicó.
Finalmente, Arbilla advirtió sobre la magnitud del daño ambiental y social que dejan los incendios. “Estamos viviendo una tragedia enorme en la cordillera; el Parque Nacional, uno de los lugares más bellos de Chubut, está devastado”, sostuvo. Y remarcó que las consecuencias serán de largo plazo: “Una lenga o un coihue tardan cientos de años en crecer y hoy todo eso está perdido; ni siquiera nuestros nietos lo van a poder disfrutar”.
En el plano social y productivo, señaló que el impacto va mucho más allá de las pérdidas materiales inmediatas. “Hay productores que no solo perdieron sus viviendas, sino también su sustento, y eso afecta cómo van a vivir en los próximos años”, concluyó.
