El Municipio recibió el informe geotécnico desarrollado por un equipo interdisciplinario de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, conformado por profesionales de las áreas de geología e ingeniería, que llevó adelante un estudio integral sobre la ladera sur del cerro Hermitte.
El trabajo permitió reunir, ordenar y analizar información técnica relevante, además de definir distintos escenarios de evaluación para los barrios Médanos, Sismográfica, El Marquesado y Los Tilos. Para ello se aplicaron metodologías complementarias y relevamientos específicos en cada sector, lo que aportó una mirada amplia sobre la situación del macizo.
Desde el Ejecutivo municipal destacaron que el documento constituye un insumo técnico fundamental para avanzar hacia estudios de mayor complejidad. En ese sentido, valoraron especialmente el aporte de la Universidad y coincidieron en la necesidad de continuar el análisis con la participación de nuevos especialistas y empresas con experiencia en obras geotécnicas de gran escala. En ese marco, este miércoles arribarán a la ciudad profesionales que comenzarán a trabajar en el estudio definitivo del macizo y en la obra que deberá ejecutarse sobre la ladera sur.
El informe incluyó tareas de campo, relevamientos con drones, estudios geofísicos mediante tomografías eléctricas y perforaciones exploratorias, herramientas que permitieron caracterizar el comportamiento del subsuelo y de las estructuras geológicas en profundidad. A partir de estos datos, se elaboró un modelo geotécnico preliminar que ofrece un diagnóstico detallado de cada sector y sienta las bases para la planificación de futuras intervenciones.
En relación con el barrio Médanos, el estudio identificó la existencia de un plano potencial de deslizamiento a unos 19 metros de profundidad, que debajo del barrio se localiza entre los 10 y 13 metros, sin evidencias visibles en superficie. El modelo geotécnico estimó que el volumen de material con posible inestabilidad asciende a alrededor de 3,5 millones de metros cúbicos, situación que genera un desequilibrio estructural y obliga a profundizar los estudios de ingeniería para evaluar alternativas de intervención.
Los especialistas señalaron que la estabilidad observada hasta el momento en ese sector está vinculada a la presencia de un nivel geológico de alta resistencia. A partir de este diagnóstico, se definieron líneas de trabajo orientadas a ampliar el conocimiento del subsuelo y a planificar, con mayor precisión, las acciones técnicas que podrían llevarse adelante en el área.

En cuanto al barrio Sismográfica, el informe determinó que no se trata de una zona habitable y planteó distintos escenarios de análisis que permitirán evaluar alternativas específicas de acuerdo con el grado de afectación de cada sector.
El sector oeste fue identificado como el más comprometido, con viviendas que colapsaron como consecuencia de fracturas curvas que movilizaron grandes bloques de suelo. En los sectores central y este, en cambio, las deformaciones registradas fueron menores, lo que permitió a los vecinos retirar pertenencias y desmontar estructuras. Ante este escenario, los especialistas recomendaron al Municipio analizar el desarme controlado de las viviendas menos afectadas y avanzar con derrumbes asistidos en aquellos sectores donde el colapso resulte inminente.
