El dólar empieza la semana por debajo de los $ 1.400, en mínimos para los últimos cuatro meses. La cotización cayó $ 85 o 5,7% desde que arrancó el año, aun cuando el Banco Central (BCRA) está del lado de la demanda y ya sumó US$2412 millones a sus arcas.
La baja en el tipo de cambio se da en un contexto de importante oferta por la liquidación de deuda en dólares tomada por empresas; la venta de divisas para invertir en bonos en moneda local (carry trade); la demanda de pesos que se mantiene fuerte; y perspectivas de debilidad global para el dólar, entre otras cuestiones.
A medida que se acerque abril y mayo, se sumará la oferta de los agroexportadores, que liquidarán las ventas al exterior de la cosecha gruesa. Todo ello hace prever a los analistas que el tipo de cambio no tendrá sobresaltos en los próximos meses.
El diagnóstico de los privados es que el Gobierno quiere mantener al dólar en la zona de los $ 1.400 para usarlo de ancla para las expectativas de inflación. Tras la publicación del 2,9% de enero, se estima que el índice de precios al consumidor de febrero rondará el mismo nivel. Marzo, por su parte, suele ser un mes con estacionalidad al alza para la inflación.
Ante esa situación, el equipo económico busca minimizar cualquier movimiento del tipo de cambio que complique todavía más la dinámica de precios.
Desde la consultora Outlier, revelaron que el BCRA hace operaciones de dólar futuro con el objetivo de disciplinar las proyecciones de inflación. Así, consideraron que la apuesta a los bonos en pesos para obtener ganancias en dólares sigue siendo una buena elección.
“El Gobierno muestra comodidad con el tipo de cambio actual, de hecho, estamos viendo intervención en futuros y movimientos de tasas en pesos que buscan asegurar su permanencia en esta zona, y el ingreso estacional de divisas que se aproxima sugiere que la ventana de carry tiene al menos dos meses más de recorrido”, indicaron.
A su turno, los analistas de IEB coincidieron en que los rendimientos en pesos son altos como consecuencia de las políticas oficiales, al tiempo que el dólar baja.
“Una tasa de interés real positiva tal vez elevada sumada a un tipo de cambio estable con sesgo a la apreciación revelan que las decisiones de política económica apuntan fundamentalmente a la baja de la inflación”, sostuvieron, y advirtieron que el Gobierno paga el costo de esta estrategia con el freno de la actividad.
Fuente: TN
