El dirigente gremial Marcelo Arrivillaga, de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Puerto Madryn, aseguró que las recientes medidas del Gobierno Nacional que afectan a Aluar constituyen “una estocada más” dentro de una decisión política orientada a desmantelar la industria nacional. En diálogo con Jornada Radio, sostuvo que este escenario ya se observa en distintos sectores productivos y advirtió por las consecuencias sociales y laborales.
“Esto ya lo empezamos a vivir con las automotrices, las acerías, los lácteos y la carne. Se está cumpliendo el anuncio de llevar a la Argentina a un esquema de hace cien años, con latifundios consolidados y una población sumida en la indigencia”, expresó Arrivillaga, al tiempo que remarcó que el foco del Ejecutivo está puesto en “destruir las fuentes de empleo”.
En ese marco, señaló que la industria de base cumple un rol clave por la cantidad de puestos de trabajo directos e indirectos que genera, y sugirió que las medidas contra Aluar podrían interpretarse como represalias por conflictos recientes en otros sectores industriales. “También es un llamado de atención para el resto, como ocurrió con FATE o con el caso de Rocca y los caños para los gasoductos”, afirmó.
Consultado por la situación interna en la empresa, Arrivillaga indicó que el gremio mantiene reuniones con las autoridades de Aluar, aunque aclaró que aún no hay definiciones concretas. “Este tipo de decisiones impacta en los planes productivos a mediano y largo plazo. Son procesos que hay que analizar con mucha cautela, sobre todo por la historia industrial que tiene la ciudad”, explicó.
Respecto del presente de los trabajadores, el dirigente fue contundente: “La situación es realmente mala. No escapamos a la realidad general. La paralización de la obra pública y las trabas a la industria pesada generan salarios bajos y convenios que hoy resultan insuficientes frente al costo de vida”.
También cuestionó las restricciones a las paritarias y los índices oficiales de inflación. “Nos limitan aumentos de apenas un 1% porque no homologan acuerdos, mientras la inflación real es mucho mayor a la que informa el INDEC. Lo vemos en lo que más consume la gente: carne, leche, pan y servicios. Hay un empobrecimiento claro y una caída del poder adquisitivo”, sostuvo.
Finalmente, Arrivillaga coincidió con el diagnóstico de la entrevistadora al describir el escenario como “un combo letal”: dificultad para conseguir empleo, despidos y salarios que no alcanzan. “Así, el trabajador queda totalmente vulnerable y no hay forma de compensar esa pérdida”, concluyó.
