Tras la compra del histórico yacimiento convencional Manantiales Behr a YPF, Pecom, la petrolera de los Pérez Companc vuelve a tomar protagonismo en el negocio energético en un contexto de fuerte dinamismo del sector, impulsado por la expansión de Vaca Muerta y la mejora en los precios internacionales del petróleo.
Según informó la compañía en una carta que envió a la Comisión Nacional de Valores (CNV), Santa Margarita, el vehículo societaro de Pecom conformado por Luis, Rosario y Pilar Pérez Companc, realizó un aporte irrevocable de capital a cuenta de futura suscripción de acciones por unos USD150 millones.
Según comentaron fuentes al tanto de la operación a Infobae, se trata de una inyección para fortalecer la estructura de capital y empujar los proyectos estratégicos de la compañía. Entre ellos, se destaca Manantiales Behr, el área de explotación convencional de petróleo que Pecom le compró a YPF poco más de dos semanas atrás.
“El aporte irrevocable de capital que hoy se informa tiene lugar en un contexto de gran dinamismo del sector energético argentino y continúa reafirmando el compromiso del accionista con el crecimiento y el desarrollo de la Sociedad a los fines de fortalecer la estructura de capital y concretar el soporte financiero requerido en esta etapa para continuar impulsando proyectos estratégicos que permitan consolidar su posición en el mercado, afirmando la apuesta diaria tenida en miras por el aportante para el desarrollo y progreso de la República Argentina”, dice la carta.
A mediados de febrero, el Directorio de YPF oficializó el traspaso del 100% de la concesión de explotación convencional ubicada en la provincia de Chubut a Pecom. La operación forma parte de la estrategia de la petrolera estatal de concentrar inversiones en proyectos de mayor rentabilidad, en particular el desarrollo del shale en Vaca Muerta, mientras avanza con la desinversión de algunos de sus activos convencionales más maduros.
La incorporación de Manantiales Behr, en tanto, fue clave para el plan de expansión de Pecom en el negocio petrolero. Según informó la compañía, el activo le permitirá alcanzar una producción cercana a los 35.000 barriles diarios en Chubut.
La empresa prevé además integrar la operación del yacimiento con otros campos que ya gestiona en la región, como El Trébol–Escalante y Campamento Central–Cañadón Perdido, con el objetivo de generar sinergias logísticas y mejorar la eficiencia operativa.
El traspaso del yacimiento se concretó luego de que fracasara el intento previo de venta a Limay Energía, del grupo Rovella Capital. Esa firma había ganado la licitación original con una oferta de USD 575 millones, más de USD 150 millones por encima de las propuestas de otros competidores, entre ellos la propia Pecom. Sin embargo, la operación quedó sin efecto cuando el comprador no logró estructurar el financiamiento necesario para completar el pago inicial previsto en el acuerdo.
La compra del activo representa además un nuevo paso en el regreso del grupo Pérez Companc al negocio petrolero operativo, del que se había retirado más de dos décadas atrás. Durante los años 90’ el conglomerado había construido uno de los mayores grupos energéticos del país a través de Pecom Energía, pero en 2002 decidió vender sus activos a la brasileña Petrobras, una operación que marcó su salida del negocio upstream.
Fuente: Infobae
