A partir de este martes, el tribunal se convertirá en un escenario donde se enfrentarán tres versiones de lo ocurrido:
La Fiscalía: Sostiene que se trató de un homicidio simple. Su objetivo es demostrar que el acusado tuvo la intención de matar y que no hubo motivos legales que justificaran el hecho.
La Querella: Representa a la familia de la víctima. Actúan de forma particular reforzando la acusación de la Fiscalía, buscando que el hecho no quede impune.
La Defensa: El abogado del imputado plantea una postura totalmente opuesta. Aseguran que el acusado no quiso matar, sino que actuó en una legítima defensa. Es decir, que se vio obligado a defenderse de una agresión previa para proteger su propia vida.
