Desde que empezó la guerra en Medio Oriente, el precio del petróleo aumentó 51,3% y continúa operando cerca de los u$s 110 por barril. Esta situación impulsó a los gobiernos a reforzar las medidas de emergencia para evitar que se profundice el impacto económico y así contener una potencial crisis.
En la Argentina, el Gobierno tomó en la última semana tres medidas para intentar contener los aumentos en los surtidores que incluyeron la postergación hasta mayo del aumento de los impuestos a los combustibles, el desacople temporal del precio internacional del Brent y el aumento de límites en la mezcla con biocombustibles.
La última acción para contener los precios fue tomada por las petroleras y refinadoras. YPF, que anunció que implementará un esquema excepcional para estabilizar los precios de las naftas y el gasoil. La medida consiste en la creación de un buffer de precios que se extenderá por hasta 45 días. Shell y Axion decidieron sumarse a la medida.
Hasta ahora, la nafta y el gasoil acumulan un aumento de 25% promedio desde el 28 de febrero. La situación hizo que en las últimas cuatro semanas los precios de los combustibles no pararan de subir y que por primera vez en gran parte del país, el litro de súper y el gasoil estén por encima de $ 2.000.
A nivel internacional, varios países implementaron una batería de medidas para amortiguar el impacto del encarecimiento del crudo y en algunos casos, fueron prorrogadas e ante la persistente escalada del Brent.
Las decisiones van desde restricciones a la exportación de petróleo y derivados, rebajas impositivas hasta subsidios directos para contener los precios en los surtidores. Entre ellos se encuentran China, Italia, Estados Unidos y Brasil.
