La tensión laboral volvió a instalarse en el corazón del sistema aeronáutico argentino a partir de que la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) confirmó que el martes 21 de abril realizará un paro aeronáutico, luego de que venciera la conciliación obligatoria dictada por la Secretaría de Trabajo.
La medida se enmarca, además, en una jornada nacional de protesta convocada por el sindicato en todo el país. En el sector aerocomercial la señal encendió alarmas, ya que ATE advierte que la protesta puede afectar funciones críticas dentro de los aeropuertos y, por esa vía, derivar en demoras, reprogramaciones y cancelaciones.
El conflicto, según la versión sindical, se arrastra desde hace meses y tiene un detonante puntual: el incumplimiento del pago de una suma no remunerativa que debía incorporarse en los haberes de febrero, además de un reclamo más amplio por reapertura de paritarias y por el deterioro de las condiciones de trabajo.
En ese marco, ATE sostuvo que “el deterioro de las condiciones laborales y la falta de respuestas oficiales hacen cada vez más difícil sostener la operación con normalidad, incluso fuera de escenarios de conflicto”.
Un paro en el peor momento
El conflicto estalla cuando el sistema aerocomercial viene de registrar números máximos. Según información oficial publicada por el Estado, marzo de 2026 fue el mejor marzo histórico: 4.636.151 pasajeros en aeropuertos de todo el país y 35.956 movimientos totales, con récord también en internacional (1.655.745 pasajeros y 10.772 movimientos internacionales). Ese salto, además, mostró fuerte crecimiento en el interior y un incremento de pasajeros que viajaron al exterior directamente desde aeropuertos provinciales
