El Ejército Argentino, en conjunto con la Fuerza Aérea y la Armada Argentina llevó adelante, durante veintisiete días, uno de los mayores ejercicios militares en la provincia de Chubut, Patagonia. El objetivo fue simular una defensa ante un ataque hipotético a los pozos petroleros de la región sur. El operativo adquiere la denominación de Kekén.
En la acción participaron 3.200 efectivos, 315 vehículos, 46 unidades y se empleó por primera vez en la provincia el sistema de misiles RBS 70NG. El despliegue incluyó el traslado de unidades desde distintos puntos del país, el uso de aviones Hércules C-130 y una compleja logística de abastecimiento.
El especialista Andrei Serbin Pont estuvo presente y brindó detalles exclusivos sobre el desarrollo de las operaciones. Los ejercicios comenzaron en las afueras de Sarmiento, donde los ingenieros militares prepararon una pista de aterrizaje en solo siete días para que los aviones pudiesen operar directamente en el terreno.
DESARROLLO DEL OPERATIVO Y LOGÍSTICA MILITAR
El operativo fue organizado en respuesta a un escenario simulado de ataque coordinado desde el norte y el sur del país. Según explicó el analista en Infobae, se planificaron tres etapas claves para la defensa: la resistencia de unidades locales en el terreno, el arribo acelerado de fuerzas de despliegue rápido —incluyendo paracaidistas y comandos— y, finalmente, el contraataque de las unidades acorazadas.
“La primera vez que el ejército disparaba este sistema de armas”, relató Serbin Pont, en referencia al lanzamiento de un misil antiaéreo RBS 70NG sobre un blanco en tierra como parte de la maniobra. La movilización implicó que algunos vehículos recorrieran casi 2.000 kilómetros para arribar a la zona de operaciones. Entre los equipos desplazados se encontraban los tanques TAM modernizados y los vehículos de artillería VCA de 155 milímetros, ambos de fabricación nacional.

Al explicar cada fase, Serbin Pont detalló: “Algunas de las unidades que se desplegaron en territorio se desplazaron 2.000 kilómetros desde sus bases de paz”. Los blindados Stryker —ocho ruedas motrices y de origen estadounidense— fueron empleados por primera vez en ejercicios de este tipo junto a los TAM argentinos.
La prestación y capacidad de estos vehículos formó parte de una evaluación técnica en condiciones reales de campo, según destacó el especialista: “Esta es la primera vez que se desplegaban en este lugar, la primera vez que operaban en conjunto con los TAM argentinos”.
PARTICIPACIÓN AÉREA Y LANZAMIENTO DE PARACAIDISTAS
La operación incluyó el uso intensivo de aeronaves, como el histórico helicóptero Huey y los Hércules C-130, fundamentales para trasladar tanto personal como pertrechos. compartió detalles sobre la experiencia en vuelo: “El Huey es una aeronave con muchos años de servicio encima, muy noble. Ya necesitando un reemplazo”.
La división de paracaidistas del ejército realizó un lanzamiento experimental inicial para verificar el terreno, seguido de dos pasadas en las que se desplegaron 32 efectivos en cada una. “Primero se lanzaron tres paracaidistas para probar las condiciones del terreno y después una pasada con 32 paracaidistas más y una tercera pasada con otros 32”, precisó Serbin Pont.
A nivel logístico, el ejercicio demandó la movilización de dos trenes completos, 25 camiones transportadores, siete semirremolques de municiones y 14 cisternas de combustible para abastecimiento. Se distribuyeron 23.500 raciones, suficientes para cubrir dos días de alimentación en una ciudad como Sarmiento.
