El FMI les recomendó a los países aplicar una serie de medidas “temporales y focalizadas” para amortiguar el impacto del aumento de los precios internacionales de la energía y los alimentos ante el conflicto en Medio Oriente.
En un nuevo trabajo publicado este miércoles, el organismo advirtió que los aumentos sostenidos del petróleo y el gas reducen el poder adquisitivo de los hogares, en particular, los de menores ingresos y generan presión sobre las empresas.
“Si no se aborda, esto puede causar daños duraderos al empujar a más personas a la pobreza y obligar a las empresas a cerrar”, advirtió el documento que firmaron los economistas Pierre-Olivier Gourinchas, Borja Gracia, Delphine Prady y Rodrigo Valdés.
Con respecto al impacto del conflicto bélico en cada región, el organismo afirmó que muchos países ya comenzaron a implementar medidas, pero aseguró que el principal desafío es hacerlo “de manera eficiente y sin perjudicar aún más sus economías”.
Además, el organismo recomendó evitar controles de precios generalizados y priorizar transferencias directas a los sectores más vulnerables. También sostuvo que, si el conflicto en Irán se prolonga, los gobiernos deberían permitir que los precios internos de la energía reflejen las condiciones del mercado internacional.
“La política fiscal debería basarse principalmente en estabilizadores automáticos, con los ingresos afectados por la disminución de la actividad, mientras los gastos atienden la creciente necesidad de asistencia social existente”, analizó el organismo.
Y sumó: “Los mayores precios de la energía pueden tener efectos severos inmediatos, que afectan de manera distinta a personas y empresas. Por eso, los objetivos del apoyo fiscal y las herramientas utilizadas deberían reflejar esa diferencia”.
