La investigación, llevada adelante por el fiscal general Jorge Bugueño y el procurador de Fiscalía Fernando Blanco, demostró que el 17 de octubre de 2025, Ángel Leandro “Beto” Petrillán, se resistió a un procedimiento policial y lesionó a uno de los efectivos que intentaba reducirlo.
Días después, el 27 de octubre, personal policial volvió a identificar al mismo imputado cuando caminaba por la vía pública llevando oculto entre sus prendas un revólver calibre .38, cargado con una munición y sin la autorización legal correspondiente para portarlo.
El arma fue secuestrada durante el procedimiento. La Fiscalía calificó los hechos como resistencia a la autoridad en concurso ideal con lesiones leves, en concurso real con portación ilegítima de arma de guerra.
Durante la audiencia, el imputado reconoció su responsabilidad y aceptó la pena acordada entre la Fiscalía y la Defensa. La sentencia fue dictada por la jueza penal Stella Maris Eizmendi mediante el procedimiento de juicio abreviado.
En función de sus antecedentes penales, también se lo declaró reincidente, por lo que la condena deberá cumplirse de manera efectiva en un establecimiento penitenciario.
