El Gobierno avanza con cambios en la Aduana, recalcula la estrategia electoral de Javier Milei y prepara los próximos movimientos de Diego Santilli en el Congreso y con los gobernadores. En la Casa Rosada buscan combinar gestión, negociación política y una etapa de mayor moderación pública del Presidente después de la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete.
En el Ejecutivo aseguran que trabajan en modificaciones tecnológicas para la Aduana a raíz de quejas por demoras, falta de trazabilidad y problemas para seguir el recorrido de mercadería. “Necesitamos hardware. No hay formas de seguimiento claras”, expresan en Nación. La frase apunta a una discusión interna sobre la capacidad del Estado para controlar cargas, contenedores, circuitos logísticos y procesos de liberación con información más precisa.
Las quejas llegaron desde empresas, operadores y usuarios que denuncian demoras en la salida de contenedores y trámites aduaneros poco previsibles. En Balcarce 50 admiten que el tema se volvió una cuenta pendiente para el área económica, en especial por el impacto que tiene sobre importaciones, exportaciones, costos logísticos y competitividad.
El Gobierno ya empezó a mostrar algunos cambios administrativos. Federico Sturzenegger destacó la resolución de ARCA que permite reemplazar garantías por declaraciones juradas para operadores con comportamiento regular, una medida que, según el ministro de Desregulación, reduce costos, trámites y márgenes de discrecionalidad. En el oficialismo lo presentan como parte de una agenda más amplia para simplificar el comercio exterior.
La reforma del Código Aduanero está en esa misma dirección, pero con un alcance mayor. En el Ejecutivo trabajan sobre cambios vinculados a digitalización de procesos, reducción de discrecionalidad, trazabilidad, procedimientos sancionatorios y plazos administrativos. La idea es combinar simplificación normativa con tecnología aplicada al control.
La discusión aduanera se da en paralelo al reordenamiento político que abrió la salida de Adorni y el ascenso de Santilli. En la Casa Rosada adelantan que esperan meses de mayor moderación discursiva de Milei mientras el Gobierno busca recomponer vínculos con gobernadores y conseguir votos para las reformas.
El nuevo jefe de Gabinete tiene como tarea central acercar posiciones con mandatarios provinciales y bloques aliados. En Balcarce 50 creen que la reforma electoral será el punto más sensible de esa negociación. “Si no sacamos las PASO, Milei no reelige”, insisten en Nación. La frase resume la obsesión de la mesa política: evitar una primaria nacional que pueda ordenar a la oposición y generar una foto desfavorable antes de la elección general.
Por eso, el Gobierno habilitó negociaciones por un esquema de bi-listas o listas compartidas con algunos gobernadores. La alternativa permitiría que mandatarios provinciales o aliados conserven identidad propia en categorías legislativas, pero vinculados a la candidatura presidencial de Milei. En la Casa Rosada lo presentan como una herramienta para destrabar votos a cambio de eliminar o suspender las PASO.
Fuente: TN
