Trelew
Overcast
14°C
Previsión
13 de julio, 2026
Día
07
Previsión
17°C
Previsión
14 de julio, 2026
Día
07
Previsión
15°C
Previsión
15 de julio, 2026
Día
25
Llovizna helada
16°C
Previsión
16 de julio, 2026
Día
24
Llovizna helada
14°C
 

Puerto Madryn
Overcast
11°C
Previsión
13 de julio, 2026
Día
07
Previsión
17°C
Previsión
14 de julio, 2026
Día
07
Previsión
15°C
Previsión
15 de julio, 2026
Día
25
Llovizna helada
14°C
Previsión
16 de julio, 2026
Día
25
Llovizna helada
16°C
 

Rawson
Overcast
14°C
Previsión
13 de julio, 2026
Día
07
Previsión
18°C
Previsión
14 de julio, 2026
Día
07
Previsión
15°C
Previsión
15 de julio, 2026
Día
07
Previsión
16°C
Previsión
16 de julio, 2026
Día
24
Llovizna helada
14°C
 

Titulares

Balance del primer semestre: Carry trade sofisticado y bonos CER encabezaron las inversiones

En 2026 apareció una paradoja interesante: la élite financiera y las gestoras de fondos apostaron por el peso, mientras que el ahorrista promedio siguió refugiándose en el dólar.

El 70% de las sociedades gerentes de FCI prefirió estrategias en pesos durante 2026, argumentando que las tasas reales positivas en moneda local y la estabilidad del tipo de cambio hacían al carry trade más rentable que mantener posiciones dolarizadas. El dato de suscripciones, no obstante, reveló que el ahorrista minorista mantuvo su histórico sesgo a favor del dólar.

El auge del carry trade y el replanteo de la tasa fija vs. variable es quizás la transformación más técnica y relevante del período. El inversor argentino, que históricamente miraba con desconfianza cualquier instrumento en pesos, comenzó a incorporar una lógica de carry trade sofisticado, aprovechando tasas reales positivas en un contexto de inflación en desaceleración.

Los rendimientos del primer semestre de 2026 contaron una historia elocuente. Los bonos CER (ajuste por inflación) encabezaron el ranking con un 25,1% de retorno en dólares (CCL), seguidos de cerca por el plazo fijo UVA (20,2%), los bonos duales (19,7%) y las LECAPs (19,6%). Esto implica que el inversor en pesos, por primera vez en muchos años, ganó sistemáticamente en términos de poder adquisitivo en dólares.

El debate entre tasa fija y tasa variable se hizo más complejo. Las LECAPs (Letras de Capitalización del Tesoro a tasa fija) captaron enorme interés por su predictibilidad y tasas efectivas anuales que superaban el 31%. Pero a medida que la inflación fue cediendo, los instrumentos CER y UVA, ajustados por inflación, ganaron terreno para quienes desconfiaban de que la desinflación fuera tan rápida como prometía el gobierno.

“La composición de cartera de los usuarios de YONT reflejó un giro estructural: la participación de renta variable pasó del 13% al 80%, desplazando a instrumentos de renta fija como LECAPS y bonos CER. La baja de tasas del mercado y la búsqueda de cobertura ante la inflación aceleraron esta migración hacia acciones locales, CEDEARs y otros instrumentos de renta variable”, explica Federico Palmisano, CFO de YONT.

El S&P Merval en dólares avanzó aproximadamente un 4% en lo que va de 2026, moviéndose en un rango de lateralización entre USD 1.800 y USD 2.100. Pero detrás de ese número plano se esconde una rotación sectorial muy marcada.

El sector de Oil & Gas, impulsado por el potencial transformador de Vaca Muerta, fue el claro ganador. Vista Energy acumuló una suba cercana al 50% en 2026, convirtiéndose en el papel de mejor desempeño del panel líder. YPF fue considerada el “caso de inversión más convincente” del año, con márgenes récord en el primer trimestre impulsados por una reducción histórica del lifting cost en Vaca Muerta.

Los bancos, en cambio, fueron el sector de peor performance relativa. Sin embargo, el mercado los ve como una oportunidad hacia el segundo semestre. Se prevé estabilidad de tasas y crédito privado en expansión, nombres como Macro (upside estimado del 85,4%) y Galicia (upside estimado del 96,6%) aparecen con valuaciones muy atractivas en relación a sus fundamentals.

Otro cambio de comportamiento notable fue la consolidación de los CEDEARs como instrumento de dolarización indirecta. El inversor minorista argentino aprendió a usarlos no solo como cobertura cambiaria sino como vía de acceso a acciones globales con pesos. Ante cada dato de inflación o movimiento del tipo de cambio, el mercado observó flujos importantes hacia CEDEARs de empresas tecnológicas y energéticas globales.

“Lo que vemos del inversor argentino, en lo que va del 2026, es un perfil más sofisticado y fragmentado que antes: el institucional y profesional apostó fuerte al carry trade en pesos, mientras el minorista mantuvo su histórico sesgo dolarizador. El sector energético desplazó a los bancos como favorito en renta variable. Los bonos duales y las LECAPs redefinieron el debate tasa fija–variable., suma Federico Palmisano.

Compartir: