El conjunto español comenzó en ventaja a los 21 minutos del primer tiempo, con el tanto de penal del delantero Mikel Oyarzabal, y sentenció el triunfo a los 12 del complemento, mediante el disparo del lateral Pedro Porro.
Con el triunfo, España clasificó a la segunda final de su historia, luego de haber ganado la única que disputó en Sudáfrica 2010, y condenó al elenco francés a jugar el partido por el tercer puesto.
