Ensayos en Santa Cruz y Chubut demostraron que híbridos precoces de maíz adaptados al frío ofrecen una alternativa productiva para fortalecer la ganadería
La Patagonia podría ampliar una de sus fronteras productivas. Allí donde las bajas temperaturas, las heladas y una corta ventana de cultivo parecían marcar un límite para el maíz, especialistas del INTA trabajan para conocer hasta dónde puede adaptarse el cultivo y qué aporte puede realizar a los sistemas ganaderos.
Los resultados indican que, con materiales adaptados al frío y un manejo nutricional e hídrico adecuado, es posible alcanzar niveles promisorios para producir forraje, ensilaje y eventualmente grano.
ALTERNATIVA PARA LA GANADERÍA
En gran parte de la región, la ganadería extensiva —principalmente ovina y, en menor medida, bovina— depende de pastizales naturales cuya baja oferta forrajera limita la productividad.
En ese contexto, el maíz aparece como una opción estratégica por su aporte de energía, fibra y, en menor medida, proteína. Puede utilizarse como grano o como planta entera para silaje, con el objetivo de reducir costos de alimentación, cubrir el déficit forrajero de otoño e invierno y ampliar las alternativas productivas.
Los ensayos realizados evaluaron materiales con ciclos de entre 100 y 120 días, secado rápido, temperaturas base inferiores a las habituales y resistencia a heladas moderadas en determinados estadios.
EL DESAFÍO EN CHUBUT
La experiencia se extendió al noroeste de Chubut, donde especialistas del INTA Esquel caracterizaron y evaluaron seis híbridos híperprecoces.
Guillermo Lexow, del INTA Esquel, destacó que estos materiales resultan atractivos para la región por sus menores requerimientos térmicos, su rápido secado y su resistencia a heladas moderadas en estadios tempranos.
En el Campo Experimental Trevelin, Tirnavia logró la mayor producción de planta entera, con 22.120 kilos por hectárea, y superó en 88 % el rendimiento de materia seca de Zeta 125. En grano, los híbridos registraron entre 6.000 y 8.850 kilos por hectárea, sin diferencias estadísticas significativas.
En El Hoyo, LS Joalia y Zeta 125 superaron los 12.000 kilos por hectárea. Sin embargo, Lexow aclaró que los datos corresponden a una sola temporada y que será necesario repetir los ensayos.
Las experiencias realizadas en ambas provincias muestran que el maíz puede convertirse en una alternativa productiva para los ambientes más australes, aunque el desafío ahora será consolidar los resultados con nuevas evaluaciones.
