En el país vecino calificaron las declaraciones del Presidente como una “afrenta” sin precedentes en el vínculo entre ambas naciones. El libertario había tildado a su par de “ladrón” y “basura socialista” durante el lanzamiento de la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro.
La relación bilateral entre la Argentina y Brasil se agrava a niveles nunca vistos en décadas y algunos se animan a pensar en la historia.
La decisión tomada este domingo a través de la cancillería brasileña, a cargo de Mauro Vieira, responde, no solo al viaje del presidente argentino para acompañar el lanzamiento de la candidatura de Flávio Bolsonaro como principal opositor de Lula, sino por los insultos que Milei emitió durante su discurso.
Allí, el mandatario trató de “ladrón”, “presidiario” y ”totalitario” a Luiz Inácio Lula da Silva; habló de “terminar con la basura socialista” y criticó fuertemente al presidente de la Corte Suprema de Justicia de Brasil, Alexander de Moraes.
Estas declaraciones, segun entienden desde Brasilia, cruzaron una línea roja que marcaba el gobierno de Lula: las agresiones directas contra el presidente o las instituciones estatales del país vecino.
Durante todo este tiempo, Brasil había seguido con muchísima tensión el viaje de Bolsonaro a Buenos Aires y las respuestas que en público venía dando Milei, que pese a confrontar con su par brasileño, se mantenían dentro de un margen moderado.
Aunque el llamado a consulta de este domingo generó tensión, no significa la ruptura de las relaciones diplomáticas, pero es un primer paso de una queja formal y concreta y busca dar una imagen de disgusto e inconomodidad frente a la posición argentina.
Hasta ahora las tensiones se mantenían en el marco de las relaciones presidenciales, pero esta crisis amenaza con trascender el Ejecutivo y llegar a nivel estatal.
Ahora, resta ver la respuesta de la Argentina en cuanto a qué pasara con el embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi.
