Fratto remarcó que la concentración de animales hace que algunos ejemplares mueran cada año. “Es normal en un lugar donde hay una gran concentración de animales que algunos aparezcan muertos”, indicó en una entrevista a Infobae.
Detalló que “todo lo que es ballena que aparece muerta, va, se le toman las medidas y si el estado del cuerpo lo permite, se hace necropsia y se toman muestras para mandar a analizar”.
El licenciado indicó que, ante el aumento de casos, los investigadores adelantaron los análisis que suelen realizarse cuando concluye la temporada. “Este año tenemos una mortandad mayor que lo común, entonces se han mandado muestras a analizar antes de tiempo”, afirmó.
QUÉ DETERMINARON LOS ESTUDIOS DE LOS BALLENATOS
Fratto informó que los estudios de laboratorio identificaron una bacteria vinculada con la erisipela. “Hay una bacteria que produce la erisipela, que es una enfermedad que se puede manifestar en los ballenatos de forma cutánea, como lesiones en forma de rombo”, precisó.
El especialista describió que los animales también pueden tener la bacteria sin lesiones externas. “Puede no tener esas lesiones, pero sí está la bacteria adentro, lo cual le produce septicemia, falla multiorgánica y la muerte del ballenato”, sostuvo.
Consultado por la incidencia humana en la situación, Fratto aseguró que hasta ahora esa posibilidad no forma parte de las conclusiones de los análisis. “Una de las primeras cosas que también se trató de determinar es si había una acción directa del humano en esta mortandad de los ballenatos y hasta ahora está descartada”, dijo.
Según explicó, la bacteria forma parte del ambiente marino y puede estar presente en distintas especies. “Esta bacteria no es nueva, esta bacteria vive asociada a la fauna marina. La podemos encontrar en peces, en crustáceos, en moluscos, incluso sobre la piel de la ballena”, enumeró.
La hipótesis bajo análisis apunta a la intervención de la gaviota cocinera sobre heridas en los animales jóvenes. “La gaviota cocinera, que permanentemente está picoteando el lomo de las ballenas, es el vector que está ingresando la bacteria hacia el interior del ballenato”, planteó.
Fratto explicó que no existe un tratamiento sanitario aplicable para resolver estos casos en el mar. “Es muy difícil de controlar este tipo de situaciones, porque los ballenatos ni bien nacen, enseguida están siendo picoteados por las gaviotas”, expresó.
El entrevistado situó el episodio dentro de antecedentes registrados en otros países. “Cetáceos han muerto por erisipela en distintas partes del mundo. Ha pasado en Reino Unido, en Países Bajos, en la costa de California. Ahora nos está pasando a nosotros acá”, enumeró.
