El discurso del intendente de Río Gallegos, Pablo Grasso, retumbó con fuerza en el acto que el PJ Federal organizó el viernes pasado en Comodoro Rivadavia, Chubut, con el objetivo de presentar un programa energético y discutir medidas para agregar valor a los recursos, ampliar la participación de proveedores nacionales, preservar el papel de YPF en la región y sostener la actividad en las cuencas maduras.
“Los sureños sabemos defender bien la Argentina. Estamos en contra de la venta de las tierras de la Patagonia. Si quieren vender algo, vendan Puerto Madero, vendan el Obelisco. Déjense de joder con un país centralista. Volvamos a recuperar la Argentina. La Patagonia tiene once puertos. Le podemos dar mucho más a la Argentina. Pero se le tiene que empezar a devolver todo lo que se le sacó. La dignidad, la educación, la seguridad, el laburo y la guita. Hay que volver a poner en La Patagonia gobiernos que defiendan el interés del pueblo”, disparó Grasso en aquel acto.
Fue un mensaje potente, electoralista y de trinchera. Un discurso para inyectar ánimo en las arterias de un peronismo que, por momentos, teme quedarse encerrado en sus internas hasta el límite de perder representatividad en la etapa de las elecciones.
Grasso es una de las voces nuevas que se empezó a escuchar con frecuencia en la construcción política del PJ Federal, esquema que llevan adelante, con mayor visibilidad nacional, Victoria Tolosa Paz, Juan Manuel Olmos, Federico Achával y Guillermo Michel.
Un par de meses atrás el galleguense asumió la conducción del PJ provincial con un acuerdo de unidad entre tres sectores, lo que generó un clima de estabilidad interna dentro del peronismo que, el año pasado, se había impuesto ante los libertarios en la elección nacional. Grasso empujó la idea de una síntesis y aparece como un potencial candidato en una provincia que el peronismo intentará recuperar y que está muy asociada a los Kirchner.

Otro de los integrantes del trío patagónico es el diputado nacional Juan Pablo Luque, que aspira a ser candidato a gobernador en Chubut.
El legislador compitió en el 2025 en una interna partidaria del PJ con el intendente de Dolavon, Dante Bowen, y logró un triunfo que consolidó su figura en el distrito. Existe la voluntad de achicar las diferencias entre las distintas vertientes y buscar la unidad para intentar frenar la reelección de Ignacio Torres, el actual gobernador.
Luque fue intendente de Comodoro Rivadavia y es el último candidato a gobernador del PJ en la provincia. El año que viene quiere volver a intentarlo y para eso trabaja en la reestructuración del peronismo a nivel local.
Fue uno de los primeros en sumarse al armado federal y está enfocado en achicar cualquier rencilla interna en su distrito y tratar que la interna de impacto nacional no afecte la convivencia provincial.
El tercer integrante del trío es el intendente de Río Grande, Martín Pérez, que trabaja en una construcción con autonomía frente al esquema político del gobernador Gustavo Melella y también lejos del intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, que un par de días atrás invitó a Pérez a competir en una interna abierta el año que viene para lograr una candidatura de unidad legitimada.
Los tres dirigentes se concentraron bajo el paraguas del PJ Federal, que se presentó en sociedad el 1 de mayo en Parque Norte. Los tres tienen voluntad de competir el año que viene en sus provincias y ser protagonistas en la discusión del peronismo para recuperar, en el caso de Chubut y Santa Cruz, los gobiernos provinciales. Si bien Melella, de Tierra del Fuego, no es del PJ, hace tiempo que es un aliado del peronismo y forma parte de la coalición Fuerza Patria.
