El diagnóstico es que tiene una hernia en la cicatriz que le dejó la cirugía por aquel ataque, que hizo que tuviera que ser operado en cuatro ocasiones.
El mandatario, que dejará el cargo el 1 de enero después de perder en el balotaje del 30 de octubre con Luiz Inácio Lula da Silva, se encuentra en observación, indicaron fuentes del Gabinete de Seguridad Institucional al diario Estadao.
La última vez que Bolsonaro tuvo que ser internado fue en enero de este año, cuando pasó dos noches en un hospital de San Pablo por una obstrucción intestinal, recordó la agencia Europa Press.
El mandatario cumplió esta semana dos semanas de absoluto silencio, al punto que desde hace días quien lleva la agenda oficial es el vicepresidente, Hamilton Mourao, quien atribuyó la ausencia de Bolsonaro a una enfermedad cutánea que le impide ponerse pantalones.
Mourao reveló que el mandatario padece de erisipela, una enfermedad cutánea que le produjo una herida en una pierna y le impide dejar el Palacio de la Alvorada, residencia oficial en Brasilia, donde permanece recluido.
“Es una cuestión de salud. Está con una herida en la pierna, una erisipela. No puede usar pantalones”, explicó el vicepresidente en declaraciones al diario O Globo.
