Juan Pablo Luque metió primera. En los pasillos y rincones de la política y la militancia, era un secreto a voces. El intendente del bastión petrolero grabó un video, emitió un comunicado oficial y se subió a la pelea por el sillón de Fontana 50.
Para eso buscó un eslogan anti-grieta: “Coincidimos”. La sociedad está sumida en preocupaciones y urgencias mucho más terrenales que la grieta política entre el kirchnerismo y el macrismo, como la inflación, los salarios, la inseguridad y el desempleo, pero, también está harta de que la clase política no pueda ponerse de acuerdo en tema medulares que atraviesen a todo el país, a toda una provincia o a una ciudad entera.
Bajo este paradigma, Luque y su equipo técnico de comunicación, buscaron un doble efecto: Las coincidencias de la sociedad sin importar el color político y, a su vez, que esa analogía o simetría, abarque los principales problemas de Chubut.
En este marco, Luque gravó un video de poco más de un minuto donde exhibe que no hay lugar para discrepar en ciertos temas: Educación, producción, desarrollo, turismo, el rol de las instituciones deportivas, el diálogo y la paz social.
Uno de los puntos salientes del lanzamiento de la campaña, es que Luque propone una “comunión” en la sociedad en temas transversales, pero sin críticas, agresión ni discursos que apunten contra otras gestiones. Precisamente, es por eso que el mensaje es “anti-grieta”.
Tampoco hace alusión a la oposición. El mensaje es propositivo: Construir y resolver de ahora en adelante. Lo que ocurrió o lo que no hizo se puede cambiar solo en el presente y en el futuro.
El lanzamiento de la candidatura de Luque a la gobernación era cuestión de tiempo. Sin embargo, en el medio ocurrieron algunos hechos que provocaron dudas.
La última inundación en Comodoro lo había sacudido internamente a Luque en su intención de disputar la gobernación. El malestar en la ciudad petrolera por el impacto que deja una y otra vez la lluvia, habían provocado ciertas dudas, principalmente de “poner la cara” en un partido que a nivel nacional está detonado por las internas.
Sin embargo, Luque golpeó la mesa, asumió el compromiso y envió un mensaje claro a los funcionarios nacionales: Si iba a poner la cara en las elecciones a la gobernación, quería todas las herramientas y financiamiento para concluir obras clave en Comodoro, pero también ser la cara visible de gestiones e infraestructura esencial para Chubut.
En simultáneo, envió al Concejo Deliberante la declaración de emergencia climática con el objetivo de que Nación y Provincia prioricen fondos para obras que atenúen y minimicen aún más el impacto de las lluvias.
Cabe destacar, que la última inundación en Comodoro Rivadavia generó impacto, pero mucho menor producto de una decena de obras que empezó Luque y otras que terminó, pero que habían comenzado en la gestión de Carlos Linares.
LA FECH VOLVIÓ AL RUEDO
Durante la presidencia de Alfredo García, la entidad tuvo una participación nula en la agenda pública, con la excepción de la minería.
Entre la pandemia del Covid-19 y el perfil bajo y sin llegada de García, la Federación Empresaria del Chubut estuvo invisible en momentos donde requería una participación activa y encima de temas productivos, económicos y fiscales.
Mientras García era presidente, las voces más escuchadas eran las de Pablo Tedesco y Carlos Lorenzo. Esta situación demostraba la flacidez y magra participación de la FECh en temas que atravesaban al sector empresarial de Chubut.
Con la llegada de Lorenzo nuevamente a la presidencia, la Federación consiguió en dos semanas mucho más que en los últimos dos años de García al frente de la entidad.
Lorenzo, con una mirada mucho más política y con llegada a los principales dirigentes peronistas, radicales y del PRO, logró en apenas 14 días sentarse en Buenos Aires con el gobernador Mariano Arcioni y con el secretario de Industria y Desarrollo Productivo del Ministerio de Economía, José Ignacio de Mendiguren.
De Mendiguren es el “virtual ministro” de producción. Y Lorenzo insistió en estas dos semanas con un tema que aqueja fuertemente al sector empresarial como la zona desfavorable.
Insistió. Instaló el tema en agenda con mucho más alcance que el propio gobierno provincial y logró sentar a Arcioni, De Mendiguren y a empresarios de Chubut.

En simultáneo, puso arriba de la mesa el impacto y el perjuicio de las pequeñas y medianas empresas con la puesta en marcha del juicio por jurados en Chubut.
Rápido de reflejos, la FECh con Lorenzo a la cabeza, advirtieron que los jurados designados para juicios que trabajen en PyMEs provocaría sobrecostos para los empresarios, producto de que tendrían que contratar a otro empleado para cubrir la ausencia de trabajador designado a este nuevo mecanismo de juicios en Chubut y pagar dos salarios en simultáneo.
Lorenzo planteó el tema, se reunió con los ministros del Superior Tribunal de Justicia de Chubut y mantuvo contactos informales con legisladores provinciales para analizar la posibilidad de modificar la ley para que los empresarios no se vean perjudicados.
La llegada de Lorenzo oxigenó a una adormecida Federación Empresaria. Dos semanas alcanzaron para exhibir todo lo que no mostró en los últimos dos años.
