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Titulares

ANÁLISIS DE METADATA

Mujeres al mando en la justicia de Chubut: Banfi rompió con todos los paradigmas y se transforma en un faro para el feminismo

La designación de Camila Banfi como presidenta del Superior Tribunal de Justicia es el logro más grande en materia de igualdad de género en Chubut. Nunca en la historia una mujer había estado al frente de uno de los tres poderes de la Provincia. Su gestión, iluminará o no, el camino del feminismo en la Provincia.

Banfi no es solo la primera mujer de Chubut en ser la presidenta de la Corte Provincial. Es más que eso: Es la primera mujer en manejar uno de los tres poderes de Chubut, una situación inédita que jamás se había dado en la historia de esta Provincia.

No hubo mujeres gobernadoras, ni tampoco vicegobernadoras para estar al frente de la Legislatura. Muchos podrán recordar que la exdiputada radical, Jacqueline Caminoa, estuvo al frente de varias sesiones en la Casa de las Leyes por ausencia del entonces presidente de la Cámara, pero no fue elegida para ese cargo.

El conocido techo de cristal se va rompiendo en forma paulatina. No en la forma que el colectivo quisiera, pero si están acaparando lugares de poder que antes tenían vedados.

Hay sobrados casos a nivel internacional y también en el contexto nacional (serán analizados más adelante), pero no en la provincia del Chubut. Por lo menos, no de la magnitud de lo que representa la llegada de Banfi a la presidencia del Superior Tribunal de Justicia.

Cuando decimos que el Poder Judicial está en manos de mujeres, no es solo por esta designación de Banfi como máxima autoridad del Superior Tribunal de Justicia, sino también porque la Asociación de la Magistratura y Funcionariado Judicial de la provincia del Chubut es liderada por Carina Estefanía; mientras que la secretaria general del Sindicato de Trabajadores Judiciales de Chubut es Gabriela Huenchual.

BANFI Y UN ROMPECABEZAS PARA ARMAR

Con Banfi al mando de la Corte de Chubut se avecina una etapa más dialoguista en el Poder Judicial.
Tendrá la oportunidad de materializar un discurso que en los últimos años se volvió repetitivo, pero que nadie logró hasta el momento: Acercar la justicia a la sociedad, hacerla más amigable y dejar los egos y las miserias en el baúl de los recuerdos.

Para es eso, primero es necesario sanear la propia grieta que hay puertas adentro del Poder Judicial.

Camila Banfi en el acto formal de asunción que se realizó el viernes pasado. A su lado, el expresidente del cuerpo, Mario Vivas.

Puertas adentro, Banfi reconoce que el Superior Tribunal de Justicia no goza de buena imagen, principalmente porque se encuentra posicionado en un pedestal en el cual parece que los magistrados y magistradas “miran desde arriba” al resto.

Todos, o casi todos, repitieron ese discurso de “humanizar” a la justicia chubutense. Nadie pudo y Banfi tendrá la oportunidad de lograr, al menos, algunos cambios en la percepción de la sociedad. También continuará profundizando la perspectiva de género en la justicia.

La apertura no solo será necesaria, sino casi una obligación en un poder totalmente fragmentado y con internas feroces entre sus miembros. Banfi tendrá la compleja tarea de equilibrar esa “guerra de egos” dentro de una “familia” en la que predomina la soberbia.

En el camino deberá tejer lazos, “forzar” amistades y reordenar puertas adentro la buena convivencia entre autoridades de la justicia y empleados y empleadas.

También deberá resolver temas administrativos que durante los últimos años se manejaron unipersonalmente por intereses y porque había solo dos ministros. Uno de ellos, será quitarle los superpoderes a la megaestructura que fue creando y dándole forma el Administrador General del Superior Tribunal de Justicia, Héctor Capraro, quien hoy no solo tiene el manejo de la caja, sino del personal y del visto bueno para hacer prácticamente cualquier cosa.

En este apartado es donde entrará uno de los primeros puntos que Banfi tiene anotado en su cuaderno de “cambios”: La optimización de los recursos.

Habrá grandes cambios en las segundas líneas que tienen poder de decisión sobre varios temas. Todo el equipo de personal que montó Mario Vivas será desmantelado y reubicado en otros lugares.

Una de las primeras victorias que logrará Banfi – siempre y cuando no ocurran hechos particulares – será que la Legislatura le dará luz verde al presupuesto del Poder Judicial, algo que en los últimos años no logró.

Una de las primeras victorias de Banfi podría ser la aprobación del presupuesto judicial 2023.

De acuerdo a diversos sondeos que realizó Metadata, diputados de distintos bloques aseguraron que con Banfi al mando de la presidencia, “es muy factible que el presupuesto se apruebe”.

Ese será uno de los primeros logros que cosechará Banfi y podría ser en el corto plazo. Dependerá de su agilidad dialoguista para reunirse con los legisladores y destrabar uno de los grandes problemas que son los recursos.

EL PODER REAL EN EL PLANO INTERNACIONAL

En el mundo, por ejemplo, Angela Merkel, quizás el caso más emblemático a nivel mundial, fue la canciller de Alemania durante 16 años en forma ininterrumpida, desde 2005 hasta 2021. Y tenía el control del poder en forma absoluta.

Por estas latitudes, Michelle Bachelet fue presidenta de Chile durante 8 años, entre 2006 y 2010 y entre 2014 y 2018.

Dilma Rousseff en Brasil fue presidenta desde 2011 hasta 2016, cuando fue destituida.

La segunda mujer que llegó al poder en América Latina (después de Estela Martínez de Perón) fue Lidia Gueiler en Bolivia, quien gobernó el país en forma interina entre 1979 y 1980, marcando un hito para esa Nación por ser la primera mujer en ser presidenta y por transformarse en un emblema para el feminismo, en ese tiempo silenciado y con un impacto tangiblemente menor al actual.

La excanciller alemana Ángela Merkel y la expresidenta de Brasil, Dilma Rousseff.

En cuanto a organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional, la primera mujer presidenta (interina) fue la estadounidense Anne Osborn Krueger durante apenas tres meses de 2004.

Las otras dos mujeres que tuvieron un rol mucho más protagónico por no ser interinas, fueron la francesa Christine Lagarde durante 2011 y 2019, y la actual Kristalina Georgieva de Bulgaria.

EL PODER REAL EN ARGENTINA

Argentina fue precursora en esta materia, aunque a medias: María Estela Martínez de Perón fue la primera mujer en América Latina es llegar a la presidencia, pero fue por la muerte de Juan Domingo Perón en 1974.

“Isabelita”, conocida popularmente, fue candidata a vicepresidenta de Argentina en la boleta que lideró Juan Domingo Perón. La fórmula Perón – Perón se impuso

En el plano nacional, el caso emblemático por el empoderamiento que generó en las mujeres fue el de la expresidenta Cristina Fernández, quien lideró Argentina en forma ininterrumpida entre 2007 y 2015.

La figura de Cristina Fernández generó un fuerte empoderamiento de la mujer por varios motivos: La primera de ellas, ejercer el poder. Tenía el control absoluto del Ejecutivo y nunca le tembló el pulso para abrir fuego contra Clarín, el Poder Judicial y hasta puertas adentro de su partido. Además, puso en marcha un puñado de políticas que consagraron derechos de las mujeres.

Sin embargo, en cuanto a la participación política, Cristina no terminó de consolidar esa construcción: Durante sus 8 años como presidenta, apenas pasaron un grupo muy reducido de ministras en su gabinete.

El ejemplo de ministras está enfocado desde una óptica de cargos en los cuales se puede ejercer mínimamente el poder.

Las mujeres que pasaron en su gabinete fueron Alicia Kirchner en Desarrollo Social; Nilda Garré en Defensa y posteriormente pasó a Seguridad; Graciela Ocaña en Salud; Débora Giorgi en Industria; María Cecilia Rodríguez en Seguridad; y Teresa Parodi en Cultura.

Tan solo seis mujeres pasaron por el gabinete de la expresidenta en sus ocho años de mandato.

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