El partido disputado en el Puskás Arena, de Budapest, en el tiempo regular contó con los goles de Paulo Dybala para la Roma y de Gianluca Mancini, en contra, para Sevilla, uno en cada etapa. Y en los penales hubo una gran actuación del arquero marroquí Bono y la definición del exdefensor de River Plate, que tuvo la posibilidad de repetir el penal decisivo por adelantamiento del arquero de los romanos, Rui Patricio, que le había atajado el primer disparo.
En Sevilla jugó como titular Lucas Ocampos y luego ingresaron Montiel y Erik Lamela. Dybala estuvo desde el arranque en la Roma, a pesar de que estaba para “20 o 30 minutitos”, según Jose Mourinho en la previa de la final, por una lesión en el tobillo. De todas maneras, el ex Instituto fue reemplazado en el segundo tiempo con evidentes molestias.
Sevilla mantuvo su hegemonía en la Liga de Europa con siete títulos: dos de ellas como Copa de la UEFA (2006 y 2007) y cinco en la denominación actual que rige desde 2009 (2014, 2015, 2016, 2020 y 2023).
Roma acumuló su segundo subcampeonato. La primera derrota en una final ocurrió en el año 1991 cuando cayó ante Inter por 2 a 0.
En los penales, Sevilla estuvo más certero y contó con la intuición de Bono. Montiel, como ante Francia en Qatar 2022, tuvo la chance de definir el pleito. Su primer intento fue atajado por Patricio Rui, pero el VAR observó que el arquero se adelantó. En el segundo intento, “Cachete” no falló y se abrazó con la gloria otra vez.
