Así lo indicó hoy la vocera del organismo, Julie Kozack, en el marco de la conferencia de prensa periódica que suele brindar en Washington, al referirse a la marcha de las negociaciones virtuales que se encuentran en curso por la quinta revisión del programa de facilidades extendidas.
“El FMI continúa las conversaciones con las autoridades argentinas sobre el fortalecimiento del programa del país”, aseguró, tras lo cual agregó que “los equipos están trabajando duro”.
La funcionaria del Fondo expresó que “las discusiones siguen”, en referencia a las negociaciones virtuales que se llevan a cabo desde hace semanas, y reconoció que en los próximos días habrá “visitas presenciales” del equipo económico argentino para avanzar en la discusión.
Kozack también volvió a admitir que el país atraviesa una situación muy compleja y que ello es consecuencia directa de la sequía, y ponderó el canje de deuda implementado, al referirse a las distintas iniciativas puestas en marcha para tratar de afrontar la coyuntura.
No obstante, Kozack evitó dar precisiones sobre cómo continuará el cronograma de negociaciones entre la Argentina y el FMI, y tampoco se refirió a los puntos cruciales de las negociaciones.
La vocera indicó que “las discusiones se centran en políticas para salvaguardar la estabilidad, mejorar la sostenibilidad fiscal y fortalecer las reservas. Cada uno de ellos son esenciales para reducir la inflación y, en última instancia, proteger a los miembros más vulnerables de la sociedad, que a menudo son los más afectados en estos tiempos económicos difíciles”.
Kozcak reiteró, al igual que en la conferencia de prensa brindada hace tres semanas, que “los equipos continúan trabajando constructivamente, las discusiones son frecuentes y están dirigidas a avanzar en el programa”.
“Esas discusiones, en pocas palabras, están en curso, y ciertamente no quiero adelantarme a ellas”, agregó.
Se sabe hasta ahora que el Gobierno solicitó reformular el programa, un pedido que contempla el adelantamiento del cronograma de desembolsos previstos para el corriente año, y cambios en las metas fiscales y de reservas, ya que la sequía determinará pérdidas cercanas a los U$S 20.000 millones, según los últimos cálculos oficiales.
