El delantero Luciano Rodríguez fue el héroe de la fría jornada platense que contó con 38.297 espectadores y una celebración “celeste” tan efusiva como postergada.
El seleccionado sudamericano, el decimotercero en consagrarse campeón Sub-20, resultó un justo ganador. Sin brillar, Uruguay tuvo actitud e intensidad frente a un equipo italiano limitado, sin audacia y carente de ideas.
Los dirigidos por Marcelo Broli fueron superiores durante todo el partido. Por persistencia y tenacidad se quedaron con el título que se les negó en Malasia 1997, frente a la Argentina, y Turquía 2013, ante Francia.
