El 9 de diciembre de 2020, la provincia de Córdoba debía pagar 25 millones de dólares por el vencimiento de la cuota de intereses de la deuda. El pago se prorrogó por 30 días con el fin de llegar a un acuerdo, pero los bonistas rechazaron categóricamente cada una de las propuestas que presentó el gobernador Schiaretti.
Durante los primeros días de enero, las autoridades cordobesas mejoraron su propuesta inicial y habilitaron un aumento en la tasa de interés ofrecida, además del pago en efectivo del 30% de los intereses devengados para los que aceptaran ese arreglo.
Las modificaciones incluían también un nuevo cronograma de pago de los títulos a reestructurar -cerca de u$s 1.700 millones en tres bonos con vencimiento en 2021, 2024 y 2027- con el objetivo de alcanzar la aceptación necesaria en las cláusulas de acción colectiva (CACs) y, así, cambiar esa deuda por nuevos títulos bajo las condiciones acordadas.
Sin embargo, las ofertas no lograron el aval de los tenedores de deuda y la provincia entró técnicamente en default.
