Los despachos de cemento cerraron 2020 con una caída de 11,1% frente a 2019, en su tercer año consecutivo de bajas, debido a la recesión económica acentuada luego por el impacto de la pandemia de coronavirus en la construcción.
La capacidad instalada de la industria es de 15,3 millones de toneladas anuales (1,27 millón por mes) y fue aprovechada en diciembre en un 78%, frente a una utilización de 52% en mayo y 63% en junio.
El sector viene mostrando una gradual mejoría desde la primavera, con despachos que registraron un repunte interanual de 33,6% en el último mes de 2020, si bien bajaron 12,3% frente a noviembre.
Los miembros de la AFCP (las empresas Loma Negra, Holcim, Cementos Avellaneda y PCR) confían en una lenta recuperación de la actividad en los próximos meses.
Destacan en ese sentido que la caída de todo 2020 fue menor a la que se esperaba en octubre (cuando se pronosticaba un descenso anual de 15,9%), ya que se despacharon 500.000 toneladas más que lo previsto entonces.
Las empresas aguardan la reactivación de la obra pública para comenzar a motorizar el nivel de ventas de cemento y, como sucede generalmente en años de elecciones, la infraestructura en gran parte de las provincias, en su mayoría las oficialistas, inician obras importantes para exhibir ante el electorado.
