El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica afirmó que sus fuerzas “apuntaron a importantes objetivos militares” el martes y lanzaron decenas de misiles balísticos hacia Israel en represalia por el asesinato en julio del líder de Hamás, Ismail Haniya, así como el del líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, ocurrido el pasado viernes, y por la muerte de libaneses y palestinos.
Y también por segunda vez, el ejército israelí activó su sofisticado sistema de defensa aérea, el cual interceptó un “gran número” de los 180 cohetes que ingresaron a su territorio, según afirmó el Ministerio de Defensa de ese país.
A pesar de las imágenes de los proyectiles atravesando el cielo de ciudades como Jerusalén o Tel Aviv, las autoridades han asegurado que el ataque no dejó heridos graves en territorio israelí, aunque una persona falleció en Cisjordania. Tampoco se han reportado daños materiales de consideración.
En las últimas horas, el famoso Domo de Hierro ha vuelto a ocupar titulares alrededor del mundo.
Sin embargo, en esta ocasión hay indicios de que el poderoso escudo antimisiles no fue el único que asumió la responsabilidad de neutralizar los proyectiles iraníes.
VARIAS CAPAS
El sistema de defensa aérea que Israel ha ido construyendo en los últimos años tiene varias capas, siendo el Domo o Cúpula de Hierro (Kipat Barzel, en hebreo) la última. ¿La razón? Está diseñado para neutralizar amenazas cercanas.
El sistema, desarrollado por las compañías Rafael Advanced Defense Systems LTD e Israel Aerospace Industries, fue puesto en operación en 2011 y es capaz de destruir cohetes de corto alcance; es decir, aquellos lanzados a distancias de hasta 70 kilómetros.
El Domo fue desarrollado tras la guerra que Israel mantuvo con el grupo libanés Hezbolá en 2006, con el propósito de derribar los cohetes que esa organización, respaldada financieramente por Irán, lanza constantemente desde el sur de Líbano, así como también a los proyectiles que Hamás dispara desde la Franja de Gaza contra territorio israelí.

El sistema cuenta con tres componentes: un radar de detección y seguimiento, un puesto de control y el lanzador de misiles armado con hasta 20 misiles Tamir.
¿Cómo funciona? Cuando un cohete es disparado hacia Israel, el radar lo detecta y sigue su trayectoria, mientras que unos computadores en el sistema de control realizan cálculos rápidos y complejos para determinar su trayectoria y pronosticar si el proyectil puede golpear zonas urbanas o estratégicas.
A partir de esos cálculos, el sistema decide qué cohetes deben ser interceptados y cuáles no.
Si el cohete se dirige hacia un área poblada, una base militar u otra instalación clave, el lanzador dispara automáticamente el misil Tamir, y el cohete es destruido en el aire, neutralizando así la amenaza.
Los Tamir se lanzan verticalmente desde unidades móviles o estáticas, lo que otorga al sistema gran flexibilidad.
Sin embargo, a diferencia de otros interceptores, estos cohetes son diferentes, porque no golpean directamente su objetivo.
“Es un arma de proximidad, por lo que se acerca lo suficiente a su blanco para luego estallar y así neutralizarlo”, explicó el coronel retirado del ejército estadounidense Mark Cancian, a la cadena CBS.
Una sola batería consta de tres o cuatro lanzadores, y Israel cuenta con al menos 10 baterías.
El fabricante del Domo asegura que hasta ahora han logrado más de 2.000 interceptaciones.
Estos datos permitieron a Cancian calificar a este sistema antiaéreo como “el más usado en el mundo y por mucho actualmente”.
Cada misil Tamir cuesta entre US$ 35.000 y US$ 50.000. Además, una batería completa del Domo de Hierro tiene un valor aproximado de US$ 100 millones, según datos del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés).
CASI INFALIBLE
Las autoridades israelíes sostienen que su sistema de defensa aérea es altamente efectivo y que tiene una tasa de éxito del 90%.
Sin embargo, expertos dudan de esta cifra y recuerdan que el Domo de Hierro, por ejemplo, no dispara contra todos los objetivos, sino solo contra aquellos que representan una verdadera amenaza para vidas y bienes estratégicos.
Asimismo, el hecho de que en los últimos años varios cohetes hayan impactado en zonas pobladas israelíes, causando heridos y daños, revela que el blindaje del espacio aéreo no es total.
El miércoles, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) admitieron que un misil iraní cayó en una base aérea en el desierto del Negev, en el sur del país, aunque no causó daños a equipos ni a instalaciones.
Por su parte, imágenes difundidas en redes sociales mostraron una serie de explosiones en las inmediaciones de los cuarteles generales del Mossad, el servicio de inteligencia israelí.
Ya en 2021, un incidente puso en entredicho la fiabilidad del célebre Domo de Hierro, cuando durante un lanzamiento masivo de cohetes desde Gaza contra la ciudad costera de Ascalón “un problema técnico impidió que algunos cohetes fueran interceptados, y esto pudo haber causado la muerte de dos mujeres y decenas de heridos”, informó el Times of Israel.
