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Titulares

El sector ovino cruje en Chubut: Pasó de 10 millones a 7 millones en los últimos 20 años y en Telsen cayó de 180.000 cabezas a tan solo 5.000

La sobrepoblación del guanaco fue el último eslabón que le dio un golpe casi de nocaut al sector. La sequía, el frío extremo, nevadas, ceniza volcánica, depredadores y falta de conectividad en lugares aislados provocaron una disminución sin precedentes en Chubut.

Las cifras del sector ovino en Chubut son lapidarias. En dos décadas, Chubut pasó de 10 millones de ovejas a 7 millones, registrando una caída del 30 por ciento.

Pero en determinadas zonas, la pérdida ha sido más grave aún. Un ejemplo claro es Telsen, donde en los últimos 20 años pasó de 180.000 cabezas a tan solo 5.000.

La caída de ovejas en Telsen es inexplicable y refleja que el sector ya está prácticamente extinguido: Del total de ovejas que había hace 20 años, actualmente queda solo el 3 por ciento. Dicho de otra manera, desapareció el 97 de la producción durante las últimas dos décadas.   

Uno de los problemas medulares con el que conviven los productores de Telsen y gran parte de Chubut es el puma y el zorro colorado, dos depredadores a los que no hubo forma de combatirlos y que estuvo agravado por la “despoblación” de los campos.

El puma y el zorro, los principales depredadores de ovejas en Chubut.

Los cuidadores fueron migrando producto de la soledad de lugares inhóspitos, pero principalmente por la falta de conectividad en esas zonas que impedía que los peones puedan comunicarse con sus familias durante semanas, pero además por la cruda vivencia en regiones totalmente alejadas de las zonas urbanas.

A esto se suma el pago de sueldos miserables, condiciones de vida deplorables, sin energía, sin gas y sin elementos ante eventuales accidentes.

Todo este cóctel explosivo de hechos dejó una “zona liberada” en los campos y el “banquete servido” para los depredadores que se encontraron ante un escenario imposible de pensar ni siquiera en una quimera.  

La sequía, las nevadas excepcionales que tapaban los campos de blanco dejando imágenes difíciles de creer, las cenizas volcánicas de provincias aledañas o países limítrofes, temperaturas de frío extremo, fueron dinamitando al sector ovino.

Las nevadas excepcionales y las temperaturas extremas, dos factores que atentaron contra el sector ovino en los últimos años.

La aparición de guanacos terminó de sepultar y extinguir la utopía de muchos productores: La superpoblación de estos mamíferos arrasó con pastizales.

Stuart Blake, biólogo con años de experiencia en el sur argentino, presentó meses atrás un estudio que exhibe que la aparición del guanaco reduce la diversidad y calidad de los pastizales patagónicos. 

La investigación, liderada por la ingeniera agrónoma Carla Cepeda, comparó áreas cercadas sin acceso de guanacos con otras en las que sí pastoreaban, y reveló que las parcelas protegidas desarrollaron mayor cobertura vegetal.

El análisis sugiere que la presión del guanaco sobre los pastizales contribuye a la degradación del suelo, lo que en el largo plazo agrava la desertificación.

EL SUEÑO Y LA PASIÓN CEDEN PARA MUTAR HACIA OTROS RUBROS

Debido al problema estructural y sin resolución que atraviesa el sector ovino de Chubut, decenas de productores vieron cómo se desvanecían sus sueños y su pasión por una actividad que desempeñaron durante toda su vida.

Como consecuencia de esto, muchos productores dejaron de invertir y comenzaron a direccionar sus inversiones hacia otros sectores.

Algunos siguen apostando dentro de la misma actividad, saltando del sector ovino al ganado vacuno, que tiene otros procesos productivos y en donde la mortandad no es tan alta como en las ovejas.

Sin embargo, otros dieron un giro abrupto, dejando aquellas utopías a un costado para volcarse a la olivicultura o la excursión por viñedos, un segmento que está en una etapa incipiente de crecimiento en Chubut.

“La angustia es total. Solo sabemos hacer esto. Toda la vida nos dedicamos a esto y no poder hacer nada nos da una impotencia difícil de explicar”, señalo a Metadata un productor de la zona de la Meseta chubutense.

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