Stefanía León, la mamá de las dos nenas que fallecieron en el choque por el cual fue condenado Walter March, declaró en el pedido de pena.
El relato fue desgarrador. Espeluznante. Más de la mitad de los presentes no pudieron contener las lágrimas.
“No podía ser mamá y después de casi dos años de un tratamiento de fertilidad en el año 2011 llega mi primer hija Alma, que este año estaría cumpliendo 14”, comenzó Stefanía en un testimonio estremecedor.
Reconoció que “el poco tiempo de vida que tuvo (Alma) fue una niña sumamente mágica, amorosa, despierta, bondadosa y un montón de cosas más que podría nombrar”.
Dos años más tarde, en 2013, llegó su segunda hija: Aitana. “Vino a iluminar nuestras vidas”, reconoció la madre quebrada por el recuerdo de sus hijas.
“Eran niñas apasionadas por el deporte, hacían danzas contemporáneas”, detalló y entre lágrimas, agregó: “De hecho, el día del accidente Aitana venía a su primera competencia que nunca pudo realizar”.
Stefanía describió que el mundo se le vino abajo, porque en además de la pérdida de las hijas y del padre de las niñas, también falleció el padre y la madre. “Mis hijas eran mis únicos sostenes”, deslizó con una angustia que conmovió a todos los presentes.
Su vida era cuesta arriba, casi insostenible: “No estaba disponible ni emocionalmente, ni físicamente. No quería vivir”, manifestó con la voz resquebrajada.
“Pasé por un periodo de mucha ira, de mucha bronca, preguntándome por qué había pasado todo esto”, deslizó en el testimonio frente a la jueza.
Otro momento de extrema angustia fue cuando dijo: “Me quedó una mochila llena de proyectos, una mochila llena para dar amor y no tengo a quién dárselo”.
Por último, afirmó que “no duermo porque tengo mucho dolor. No tengo odio con el señor, no tengo odio con nadie, solo desearía que usted señora jueza tenga la conciencia despierta para poder aplicar esos míseros 6 años”.
