Cielos de Gualjaina elabora vinos naturales y ancestrales de calidad en ánforas de gres patagónico chubutense, buscando una experiencia diferencial.
La bodega tuvo su génesis a través de un emprendimiento familiar que aplica técnicas agroecológicas en sus viñedos, combinadas con métodos ancestrales en las tierras donde producen vinos de calidad.
“Nuestra misión es ofrecer un producto que no solo refleje la esencia del pasado, sino que también deje una impresión duradera en quienes lo degustan”, sostienen desde Cielos de Gualjaina.

Y el objetivo que persiguen es claro y en parte está cumplido: “Nuestra visión es ser reconocidos como un referente del movimiento vitivinícola de calidad, tanto a nivel nacional como internacional, enfatizando nuestro origen chubutense”.
EL PROCESO Y EL TERROIR
Mariano y Alejandra elaboran vinos a partir de uvas cultivadas en sus viñedos y en la región circundante, en un entorno prístino y libre de pesticidas.
La crianza de los vinos se realiza en ánforas de gres, fabricadas por un productor local de Chubut.
El terroir, junto con el manejo agroecológico y las técnicas tradicionales en la bodega, son fundamentales para el desarrollo de un vino que es a la vez único, delicado y con un gran atractivo gastronómico.

Cada etapa del proceso está cuidadosamente controlada para asegurar que el resultado final sea un vino de excelencia.
“En Cielos de Gualjaina, nos enfocamos en la sostenibilidad y en el trabajo colaborativo con la comunidad. Valoramos un uso responsable de los recursos naturales y nos comprometemos a ofrecer un producto final que sea puro, auténtico y reflejo de nuestro compromiso con la calidad”, describen desde la bodega.
LA HISTORIA DE CIELOS DE GUALJAINA
Cielos de Gualjaina nació como un sueño compartido por dos docentes con el deseo de impactar positivamente tanto en su familia como en la comunidad.
Desde sus humildes comienzos, se ha convertido en un emprendimiento familiar reconocido a nivel local, provincial y nacional.

Actualmente cuentan con una destacada presencia en ferias y misiones comerciales en el extranjero, y sus vinos se sirven en algunos de los mejores restaurantes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA).
Esta evolución refleja el compromiso con la excelencia y la pasión por el vino, consolidando a Cielos de Gualjaina como un nombre importante en la viticultura de calidad.
