El conflicto en la pesca deja pérdidas millonarias para todos los actores. No distingue protagonista y afecta tanto a las empresas como a los trabajadores.
El problema medular es que nadie cede. Las empresas aseguran que, con los costos actuales y los precios del langostino, no hay rentabilidad. Por estos motivos, piden reducir el valor del recurso que se captura fijado en un Convenio Colectivo de Trabajo firmado hace 20 años atrás y que en la actualidad no resiste análisis alguno producto de que el precio bajo drásticamente.
Por su parte, los trabajadores no quieren que recorten sus sueldos para nada despreciables, por el contrario, no hay sector en la Argentina con salarios de este calibre.
Con los números arriba de la mesa, el recorte en los haberes rondaría en un 17 por ciento aproximadamente.
Para aportar precisiones, el empresario Damián Santos aseveró que el marinero con menor porcentaje “cobraría $ 400.000 por día pescando 12 toneladas” con el nuevo esquema que proponen las compañías pesqueras.
Pero el dato más resonante es la pérdida que generó en estos primeros siete días de junio por la parálisis de la temporada nacional.
“Clientes del exterior esperando para pagar 5,5 dólares el kilo de langostino, precio que permitiría estar pescando desde el 1 de junio a más de 100 barcos”, posteó Santos en su cuenta de “X”.
“¿Qué significa? 10.500 millones de pesos. Si, diez mil quinientos millones de pesos, en siete días perdieron las tripulaciones. Locura”, lamentó el gerente general de San Isidro.
