La decisión del Gobierno de aumentar las retenciones a la soja y el maíz generó una ola de críticas por parte de varios gobernadores.
En el peor momento del vínculo con la Casa Rosada, los mandatarios provinciales sumaron un nuevo frente al reclamo por los fondos de la coparticipación: el apoyo al campo en los cuestionamientos por la decisión oficial de que los cultivos que más dólares generan para la Argentina vuelvan a pagar alícuotas más altas a partir del 1° de julio.
Mientras -según la resolución publicada en el Boletín Oficial- las retenciones para el trigo y la cebada mantendrán el esquema de reducción hasta el 31 de marzo de 2026, la reinstauración de las alícuotas originales para la soja y el maíz encendió los reclamos del campo y sumó respaldo entre distintos mandatarios provinciales.
“Es volver a ponerle un freno al campo”, afirmó Martín Llaryora, gobernador de Córdoba, quien subrayó que la medida afecta directamente a una de las principales fuentes de ingresos de su provincia.
“En el complejo contexto que atraviesa el país, esta medida resulta profundamente regresiva y perjudicial para el desarrollo productivo de la Argentina”, remarcó.
En esa misma línea, profundizó: “Asfixia al agro en un momento crítico. Por eso, desde el corazón productivo del país, ratificamos nuestro compromiso con el campo y vamos a seguir trabajando hasta que las malditas retenciones sean definitivamente eliminadas”.
Y concluyó: “Necesitamos medidas que acompañen a quienes producen, invierten y generan puestos de trabajo. Argentina crecerá con el campo, nunca sin el campo, y mucho menos en contra del campo”.
