Villarruel es una de las pocas funcionarias a nivel nacional que tiene mejor imagen positiva que negativa. Distanciada definitivamente del Gobierno nacional, que se cansó de agredirla y operarla verbalmente, la vicepresidenta podría ser una pieza clave para robustecer el armado político de la liga de gobernadores que buscan disputarle el poder al presidente de la Nación, Javier Milei.
Victoria Villarruel viajó a Chubut para participar del aniversario de Río Mayo junto al gobernador Ignacio Torres, mientras en Buenos Aires los pasillos de Casa Rosada y la Quinta de Olivos estaban prendidos fuego por el escándalo de corrupción que salpica a la hermana del presidente, Karina Milei y con un tema de extrema sensibilidad: El área de discapacidad.
El acto marcó su regreso al interior tras el cierre de listas para las elecciones legislativas y se produjo en un momento de máxima tensión con Javier Milei, luego de que el Senado —que ella preside— volviera a desmarcarse del Ejecutivo y aprobara un nuevo aumento de dietas.
Pero además, y casi de manera inesperada, el escándalo de los audios de Diego Spagnuolo, el extitular de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANADIS), le abre un nuevo frente de conflicto, porque lo primero que se le ocurrió decir al Gobierno nacional ante días de silencio, fue que Villarruel fue quién acercó a Diego Spagnuolo a La Libertad Avanza. Un intento desesperado del Jefe de Gabinete, Guillermo Francos, para intentar sacar el foco de atención sobre Milei y su hermana.
La estrategia oficial parece bifurcarse entre el silencio de Milei y los señalamientos a Villarruel. Al fin, la situación no hace más que profundizar el malestar mutuo entre la vicepresidenta y el Gobierno. Villarruel sostiene que el vínculo con el Presidente y con su hermana, Karina Milei, es “estrictamente institucional”.
Al margen de este escándalo por presuntas coimas, que se suma al caso Libra, la vicepresidenta se mostró con Ignacio Torres, uno de los principales promotores del armado de la liga de gobernadores que buscan disputarle el poder territorial a Milei en las elecciones de octubre.
En “Provincias Unidas”, creen que Villarruel es una figura de peso electoral, con buena imagen y lejos de todos los escándalos libertarios, no solo los que investigan presunta corrupción, sino en los políticos como en la interna al rojo vivo que atraviesa La Libertad Avanza entre Karina Milei, Santiago Caputo y Martín Menem, entre otras figuras clave del oficialismo nacional.
Durante la inauguración del Muro de Contención Costero en Comodoro Rivadavia, Nacho Torres cargó contra la administración kirchnerista local y cuestionó la falta de transparencia en la ejecución de obras públicas. El gobernador de Chubut reclamó que se reintegre el dinero adelantado para un pluvial que nunca se construyó y advirtió que la corrupción no puede relativizarse: “No existe corrupción buena o corrupción mala, no hay corrupción aceptable: toda tiene consecuencias”.
CERCA DE LOS GOBERNADORES
Con su viaje a Chubut, la vicepresidenta retomó así su agenda federal con un componente personal: vivió parte de su infancia en esa provincia, donde su padre estuvo destinado por el Ejército. “Va a ser bien recibida, como corresponde”, había anticipado Torres, del PRO, uno de los referentes de Provincias Unidas, el frente que integran también Martín Llaryora (Córdoba), Maximiliano Pullaro (Santa Fe), Carlos Sadir (Jujuy) y Claudio Vidal (Santa Cruz).
En las próximas semanas, podría haber más encuentros entre Villarruel con diferentes gobernadores de “Provincias Unidas”, lo que refuerza la idea de que la vicepresidenta pueda “jugar” en sintonía con los mandatarios provinciales que buscan dar la pelea en las urnas contra Milei en el primer round electoral que será en octubre.
