Según Cufré, la producción en la Cuenca del Golfo San Jorge -particularmente en los yacimientos que rodean a Comodoro- cayó alrededor del 20% en los últimos dos años.
Esa baja, que no se ve en la superficie porque ocurre a kilómetros bajo tierra, tiene un impacto inmediato en la economía local: Más de 7.000 puestos de trabajo directos perdidos, sin contar el universo indirecto y empresas históricas que abandonaron la región, como Halliburton y Weatherford.
Menos actividad y menos inversión, lo que se traduce en comercios vacíos, obras frenadas y menor circulación de dinero en los barrios.
“Cuando un trabajador petrolero pierde su empleo, el impacto no es solo en la familia. Se frena el consumo, se frena la construcción, se frena la ciudad”, explicó Cufré.
La caída productiva no solo afecta a las empresas y a los trabajadores, también golpea directamente al municipio de Comodoro Rivadavia, que dejó de percibir más de 10 millones de dólares en estos dos años por la reducción de la recaudación vinculada a la actividad hidrocarburífera.
Esa cifra implica menos pavimento, menos servicios, menos infraestructura, justo cuando la ciudad enfrenta demandas de expansión urbana, mantenimiento vial y renovación de redes básicas.
