El intendente de Corcovado, Ariel Molina, expuso en LU 20 una grave situación que afecta el inicio de la obra de asfaltado pendiente de la Ruta 17, que une su localidad con Trevelin. Recordó que durante su primera gestión se completaron 35 kilómetros y que en 2023 se licitó y adjudicó el tramo restante, una obra conseguida a través de gestiones municipales ante Nación.
“Era una obra nacional que este intendente consiguió. Milei paró las obras, pero con el gobernador logramos incorporarla en la compensación entre Provincia y Nación”, explicó. Con el financiamiento garantizado, la empresa debía tomar diez trabajadores locales de manera urgente, pero surgió un conflicto inesperado: “La empresa llamó y dijo que el secretario del sindicato de la UOCRA Esquel quiere poner él a la gente. Si no, paran la obra”.
Molina aseguró que desde que la obra pasó a la órbita provincial, el gremio “con soberbia y prepotencia” pretende adjudicarse la decisión sobre el personal, situación que calificó como inaceptable. “Yo quiero conseguir trabajo para mi pueblo. Este pueblo pagó los 20 viajes a Buenos Aires”, enfatizó.
Contó que pidió una reunión urgente con el referente sindical y viajó a Esquel para dialogar: “Me senté cara a cara. Le dije que en 30 días tomaban cinco personas más, que dejara estos diez chicos, diez familias con la ilusión de un trabajo en blanco. Hicimos una negociación: respetame estos diez y los próximos cinco los ponés vos. Me dijo que sí”. Sin embargo, Molina afirmó que el acuerdo no fue respetado: “Anoche me llama el encargado, y la lista que mandó Conturso son todos de Esquel, solo tres de Corcovado. No cumplió la palabra”.
El jefe comunal lanzó un mensaje contundente: “Basta de agachar la cabeza. Yo no me voy a callar porque defiendo a mi comunidad, que puso la plata para que empiece la obra. Tendría que haber arrancado el martes”.
Aclaró que no está en contra de la empresa ni de toda la UOCRA: “Estoy agradecido con la empresa por darle la posibilidad a la gente de Corcovado. No estoy en contra de todo el gremio”. Pero advirtió que esta obra, de 4 o 5 años de duración, generará una enorme demanda laboral, por lo que considera indispensable fijar reglas claras desde el inicio.
Molina llamó a una acción conjunta de las autoridades: “Creo que tenemos que juntarnos todos los intendentes y el gobernador. No podemos dejar que nos manejen así. Yo no lo voy a permitir”.
Dijo haber conversado ya con varios ministros provinciales, y recibió mensajes de apoyo de otros jefes municipales: “El intendente de Gaiman me dijo ‘cuente conmigo’, pasó lo mismo con los barrios nuevos. También agradezco al intendente de Esquel, que dijo que la obra es 100% de Corcovado”.
Respecto a la posición del gobernador Ignacio Torres, expresó su confianza: “No creo que se vaya a pelear con la UOCRA. Yo creo que Nacho va a tomar cartas en el asunto, tratando de llegar a un acuerdo sin conflicto”.
Finalmente, Molina aseguró que no se dejará intimidar: “Sé que esto me va a traer consecuencias. Si quieren venir solos, que vengan; y si quieren venir con los que andan atrás de ellos, les vamos a hacer frente”.
