La información fue confirmada en una conferencia de prensa a cargo del fiscal Carlos Díaz Mayer, acompañado por el jefe de la Policía provincial, Andrés García, y el jefe de la Brigada de Investigaciones, comisario Pablo Lobos.
A partir de testimonios espontáneos de testigos reservados y de tres requisas ordenadas por el fiscal esquelense Carlos Díaz Mayer, la Justicia incautó teléfonos celulares y otros elementos de interés para la causa, que apunta a la llegada de una mujer oriunda de Buenos Aires, que mantendría una disputa por tierras con los representantes de una comunidad originaria de la zona.
Según los distintos relatos que orbitan el expediente, esta mujer -durante los más de dos años que transcurrieron desde su llegada a Chubut- habría intentado ser reconocida como integrante de dicha comunidad, y a partir de una negativa y de un posterior conflicto, ello derivó en otras intervenciones judiciales, incluyendo medidas de restricción de acercamiento entre ambas partes.
En diálogo con la prensa, Díaz Mayer confirmó que “hubo imágenes y situaciones que surgen de la investigación y que llamaron la atención, motivando los allanamientos. Puntualmente, hay unas personas que se fueron del lugar en el momento en que se inició el fuego, a bordo de dos camionetas completas con cajas, las cuales estaban cargando todos los elementos de valor que había dentro de una casa, mientras que otros vecinos del lugar no pudieron sacar nada porque no tuvieron tiempo”, y agregó que “a partir de esto, nos llamó la atención de que esta gente pudo sacar todo en cajas: tuvieron el tiempo o la premeditación para poder adelantarse a lo que se venía”.
Este hecho “se suma a testimonios de personas con identidad reservada, que nos contó que uno de los sujetos en cuestión, que es una mujer que vino de Buenos Aires hace dos años, pretendió ingresar a la parte organizativa o administrativa de una comunidad ubicada sobre el camino entre El Hoyo y Puerto Patriada, y que justamente desde allí salieron las camionetas”, detalló el funcionario judicial, confirmando que en uno de los tres allanamientos llevado a cabo este lunes “pudimos determinar que una camioneta estaba abajo, corroborando las imágenes y las versiones de quienes testificaron que habían sacado todo de la vivienda, con el tiempo suficiente para poder embalar”.
“Concretamente, habría un conflicto de esta mujer con quienes manejan esta comunidad originaria establecida en esta zona desde hace mucho tiempo”, indicó Díaz Mayer, deslizando que el conflicto de base podría estar relacionado “con el hecho de que esta persona pudiera retirar madera o leña de la comunidad, pero es algo que vamos a determinar en los próximos días, a partir de la evidencia digital en los teléfonos celulares secuestrados”.
