En medio de los devastadores incendios que azotan Chubut, la historia de Flora Nahuelcheo conmueve a la región. Jubilada de 73 años, madre de seis hijos y vecina de la zona de Epuyén, Flora perdió la cabaña que tanto le costó levantar en la parcela 2 de la chacra 11, a la vera de la Ruta 40.
El fuego que afecta a la provincia desde hace días ya dejó un saldo devastador: más de 14 mil hectáreas arrasadas, familias evacuadas y decenas de viviendas reducidas a cenizas. En la zona de Epuyén, el fuego avanzó sin control, empujado por el viento y la sequía.
La historia de Flora es la de muchas mujeres que pelearon toda la vida para tener un techo propio. “Mi mamá trabajó toda la vida, desde los nueve años. Salió de su casa muy chica y fue a trabajar cama adentro porque en esa época era así, los chicos que no estudiaban se iban a trabajar por ahí”, contó Roxana, una de sus hijas, a TN.
Durante décadas, Flora limpió casas en Puerto Madryn y sostuvo a toda su familia. “En los años 80 trabajaba en seis casas de familia. Fue la que nos sostuvo a todos. Nos ayudó a encaminarnos, logró que fuéramos personas trabajadoras porque la verdad que ninguno es un quedado, hemos trabajado muchísimo”, relató Roxana, emocionada.
DE UNA CARPA, AL SUEÑO DE LA CASA PROPIA
El proyecto de la cabaña empezó antes de la pandemia, cuando una de las hermanas de Flora le cedió un pedazo de terreno en las afueras de Epuyén. “Ella vivió a la intemperie, en una carpita, hasta que pudimos conseguir una casilla”, recordó Roxana.
Flora se negó a mudarse con sus hijos a Puerto Madryn porque ya había comprado materiales y temía que se los robaran. “A medida que compraba, se los llevaba la gente. Entonces quedó como guardia, seguridad, y así se empezó a crear la casa. Se endeudó, sacó un primer préstamo para hacer las bases, mis hermanos juntaron dinero y los varones vinieron a construir los fines de semana que tenían libre”, detalló su hija.

La cabaña, de 5 por 10 metros, tenía una habitación, baño y un living-comedor. “Había logrado su sueño de toda la vida. Siempre vivió de casa en casa sin tener nada propio, y por fin se le dio tener algo”, relató la hija.
“SE QUEMARON SUS SUEÑOS”
El avance del fuego en la zona de Epuyén fue imparable. La familia Nahuelcheo, como tantos otros vecinos, intentó frenar las llamas. “Mi hermano vino con mi cuñada hace cuatro días, estuvo noche y día tratando de controlar el fuego hasta que no se pudo hacer nada más. Quedó encerrado, lo tuvieron que rescatar a él y a mis primos”, contó Roxana.
El incendio no solo destruyó la cabaña de Flora, sino también el esfuerzo de toda una vida. “Está pasando un momento muy drástico, calculá que se quemaron los sueños de ella, su gran hazaña, su casita”, lamentó su hija.
