En el gimnasio de Plottier, cuando termina la rutina y el dobok queda colgado, Santino Mazzanti vuelve a ser ese joven de 22 años que divide sus días entre el tatami y los libros de Derecho. Pero arriba del área de combate, su nombre ya es sinónimo de presente y futuro para el taekwondo neuquino.
El deportista integra el programa de Asistencia al Mediano y Alto Rendimiento que impulsa el Gobierno de la Provincia del Neuquén, a través del ministerio de Juventud, Deportes y Cultura, una herramienta que acompaña a los atletas que representan a la provincia en los máximos niveles competitivos.
“Yo tengo la suerte de tener unos padres que me apoyan muchísimo”, cuenta. Ese acompañamiento fue clave para sostener una doble exigencia: el alto rendimiento y una carrera universitaria que hoy está a sólo dos materias de convertirse en título.

“Hubo momentos en los que tenía cinco o seis materias para rendir y estaba un mes afuera compitiendo. Me llevaba la notebook y en los tiempos libres estudiaba. Es un sacrificio, pero vale la pena”, afirma, convencido de que el esfuerzo siempre devuelve resultados.
Formado desde hace casi 12 años en el Taekwondo Gym de Plottier, bajo la conducción de Luis Pascual Vega, Mazzanti encontró en ese espacio mucho más que un lugar de entrenamiento. “Es mi segunda casa, con Luis tengo una relación hermosa, en muchos aspectos es como un papá. Me enseñó dentro y fuera del tatami”, asegura.
El joven atleta no duda cuando habla de lo que significa vestir los colores provinciales. “Es un sentimiento muy lindo salir a representar a la Provincia y que digan que ese deportista es de Neuquén. Es un privilegio”, sostiene. Pero inmediatamente suma la otra cara de esa distinción: “También es una responsabilidad, porque hay mucho nivel en la provincia y uno tiene que marcar el camino para los que vienen atrás”.
Para Santino, el taekwondo es más que un deporte de combate. “No sólo te desarrolla físicamente, te forma mental y emocionalmente. Cuando era chico era más tímido, más cerrado, el taekwondo me dio seguridad y confianza”, explica, dando cuenta de una transformación que va más allá de los podios.
De cara a 2026, los desafíos ya están marcados en su calendario: torneos nacionales e internacionales y concentraciones con la Selección Argentina. “Tengo muchas ganas de cumplir mis objetivos, de seguir disfrutando lo que hago y de pararme frente a alguien que también me quiere ganar. Esa sensación es tremenda”, dice.
Entre códigos legales y técnicas de combate, Mazzanti construye su camino con disciplina, convicción y orgullo neuquino. Porque para él, representar a la Provincia no es sólo competir: es asumir el compromiso de dejar huella.
