Trelew
Overcast
7°C
Previsión
18 de julio, 2026
Día
07
Previsión
8°C
Previsión
19 de julio, 2026
Día
25
Llovizna helada
7°C
Previsión
20 de julio, 2026
Día
25
Llovizna helada
6°C
Previsión
21 de julio, 2026
Día
25
Llovizna helada
6°C
 

Puerto Madryn
Overcast
6°C
Previsión
18 de julio, 2026
Día
25
Llovizna helada
7°C
Previsión
19 de julio, 2026
Día
26
Llovizna helada
6°C
Previsión
20 de julio, 2026
Día
07
Previsión
7°C
Previsión
21 de julio, 2026
Día
25
Llovizna helada
7°C
 

Rawson
Overcast
8°C
Previsión
18 de julio, 2026
Día
07
Previsión
8°C
Previsión
19 de julio, 2026
Día
25
Llovizna helada
7°C
Previsión
20 de julio, 2026
Día
07
Previsión
6°C
Previsión
21 de julio, 2026
Día
25
Llovizna helada
6°C
 

Titulares

Un nuevo descubrimiento en Chubut: La estrella de mar panzona, una especie que incuba a sus crías en el estómago

Investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) identificaron en Chubut el primer caso documentado de incubación gástrica en una estrella de mar de la familia Asterinidae.

Científicos del Conicet registraron por primera vez un mecanismo reproductivo inusual entre esta especie marina del sur argentino, la Asterina fimbriata. Cómo hace para desarrollar a su descendencia en el interior de su propio cuerpo, un fenómeno que nunca se había observado en su familia biológica

La protagonista es la Asterina fimbriata, una especie pequeña y poco estudiada hasta ahora, que habita desde zonas intermareales hasta profundidades de casi 300 metros en el sur de Argentina y Chile.

Solo un reducido porcentaje de hembras logra reproducirse cada año, y lo hace mediante un proceso inédito: incuban a sus crías dentro del estómago y las liberan por la boca una vez que completan su desarrollo. Este hallazgo no solo revela una estrategia reproductiva única, sino que también plantea interrogantes sobre la vulnerabilidad y capacidad de adaptación de las especies que pueblan los ambientes extremos del Atlántico Sur.

UN HALLAZGO SIN PRECEDENTES EN LA REPRODUCCIÓN MARINA

El equipo del Instituto de Biología de Organismos Marinos (IBIOMAR-CONICET), realizó su investigación en la localidad de Camarones. Allí, la científica Ariana Alarcón Saavedra detectó que apenas el 8% de las hembras de Asterina fimbriata participa cada año en el ciclo reproductivo. El bajo porcentaje llamó la atención del grupo y orientó el trabajo hacia la búsqueda de explicaciones biológicas en la estrategia vital de la especie.

La científica Ariana Alarcón Saavedra, la encargada de la investigación.

Durante cuatro meses, de mayo a septiembre, las hembras dejan de alimentarse y concentran toda su energía en el desarrollo interno de la descendencia. “Este hallazgo sugiere que la población de Asterina fimbriata puede ser particularmente frágil y vulnerable. No solo tiene que juntar energía para mantenerse a ella misma, sino también para procurar el desarrollo de sus crías en el estómago”, explicó Alarcón Saavedra en el comunicado oficial.

A diferencia de otras estrellas de mar, Asterina fimbriata no deposita huevos en el entorno marino ni abandona a su descendencia. La madre actúa como refugio vivo, protegiendo a los embriones dentro de su propio estómago, un órgano destinado originalmente a la digestión. Una vez completado el desarrollo, los juveniles emergen listos para la vida a través de la boca materna.

Según detalló el propio CENPAT-CONICET, la especie se alimenta de detritos y restos de pequeños animales. Esta dieta sugiere una acumulación de energía lenta y continua, que resulta fundamental para sostener un proceso tan demandante a nivel biológico.

El modo en que la especie utiliza sus reservas difiere del de otras estrellas de mar, ya que no agota los órganos internos para desarrollar las gónadas, sino que optimiza sus recursos mediante mecanismos específicos.

“Son sólo muy pocas las hembras que logran reunir la energía suficiente para llevar adelante la reproducción y el cuidado de las crías”, afirmó Alarcón Saavedra. La inversión energética es tan grande que limita la cantidad de ejemplares capaces de reproducirse y determina la estrategia de supervivencia de la especie.

La hipótesis del grupo de IBIOMAR sostuvo que las hembras, al ser de tamaño reducido, no pueden producir grandes cantidades de descendencia porque sus reservas de energía no lo permiten.

Por este motivo, la especie privilegia la calidad sobre la cantidad, incubando entre cinco y 99 crías por ciclo reproductivo. Esta adaptación incrementa las posibilidades de supervivencia de los juveniles, que nacen completamente formados y preparados para enfrentar el entorno.

La reproducción de Asterina fimbriata implica un alto costo individual para la hembra, pero garantiza que las crías tengan mejores oportunidades en un ambiente tan hostil como el de la Patagonia oceánica.

Compartir: