El ministro de Hidrocarburos de Chubut, Federico Ponce, se refirió a la posibilidad de avanzar en la exploración no convencional de la formación conocida como roca D-59 y a las versiones sobre un eventual interés de YPF en participar del desarrollo.
En diálogo con LU20, el funcionario remarcó que la provincia es quien tiene la potestad de decidir el futuro de esos recursos. “Lo importante es que la provincia es la dueña del recurso y es la que define si se pasa a una exploración no convencional. Esa facultad es propia del Estado provincial”, sostuvo.
Ponce explicó además que, a partir de 2028, la provincia tendrá herramientas para subdividir áreas y avanzar en nuevos esquemas de desarrollo. En ese sentido, dejó en claro que el gobierno no busca un rol especulativo de las operadoras. “No queremos un YPF especulativo. La reconversión de los proyectos la autoriza la provincia”, afirmó.
El ministro recordó que la petrolera estatal fue pionera en el desarrollo del no convencional en el país, por lo que no descartó su participación si el proyecto resulta conveniente para Chubut. “YPF fue la desarrolladora del no convencional en Argentina y si es beneficioso para la provincia hay que evaluarlo”, indicó.
Sobre el potencial de la roca D-59, Ponce explicó que su extensión abarca gran parte de la cuenca del Golfo San Jorge e incluso zonas cercanas a Manantiales Behr, donde se estima que podría existir un alto potencial productivo.
Actualmente, la empresa Pan American Energy realiza estudios geológicos en distintos sectores, entre ellos Río Chico y Cerro Tortuga. Según detalló el ministro, hacia fin de año se avanzaría en una segunda etapa de esos análisis.
“El estudio de estas formaciones requiere mucha inversión. Cuando se analiza la geología hay pocos datos duros de roca y la información se va construyendo con los datos disponibles”, señaló.
Finalmente, Ponce explicó que el desarrollo no convencional implica perforaciones mucho más profundas y costosas que las tradicionales. Mientras los pozos convencionales suelen perforarse entre 1.000 y 3.000 metros, los no convencionales superan los 3.000 metros y demandan inversiones cercanas a los 30 millones de dólares por pozo.
“Son inversiones millonarias y para el Estado es un proceso complejo que requiere mucha evaluación”, concluyó.
